Sin dudas, la noticia de esta campaña gruesa fue el comportamiento de las precipitaciones que, en general, favorecieron el crecimiento y el desarrollo de todos los cultivos tucumanos y, en particular, de los de granos. Las lluvias llegaron en los momentos en que los cultivos lo necesitaban; y actualmente se pueden ver lotes realmente buenos.

El problema es que las precipitaciones de finales del ciclo de cultivo no cesan, lo que está generando algunos problemas de enfermedades. Pero, por sobre todo, de falta de piso para el ingreso de las trilladoras.

Por suerte ya se advierte una tendencia de que el tiempo va mejorando, de que el sol se muestra más horas durante el día y de que los suelos van perdiendo el exceso de humedad, que en muchos casos persiste.

Igualmente hay situaciones en las cuales algunos productores pudieron ingresar para trillar algo de maíz forraje y algunos lotes de soja que ya están madurados y con piso apto para el ingreso de las máquinas.

A raíz de ello, resulta importante tener en cuenta recomendaciones para que la trilla resulte más eficiente y para que se disminuyan las pérdidas de granos durante la cosecha.

Varios organismos de investigación indican que existen técnicas de medición rápida, efectiva y económica, que permiten una mejor cosecha, con las menores perdidas posibles. Esto resulta fundamental, sobre todo en un año en el cual las condiciones climáticas reinantes durante el cultivo hicieron de lo suyo, complicando de sobre manera los cultivos y, por ende, sus rendimientos. Devido a esto, adoptar medidas de control de cosecha para minimizar las pérdidas de cosecha resulta fundamental para que se logre sacar del lote todo el grano posible que quede al final del ciclo productivo.

Como dijimos, esta campaña las lluvias ayudaron a los cultivos para que puedan expresarse. Pero debe haber piso para que sean trillados a medida de que van madurando y secándose, por lo que resulta necesario que ciertas cuestiones técnicas de trilla se cumplan, para que las pérdidas en el marco de esta tarea clave no afecten los resultados.

Especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) afirman que deben tomarse recaudos durante la trilla cuando se presentan situaciones de cultivos irregulares que sufrieron diversos inconvenientes durante el crecimiento y durante el desarrollo, a raíz de las inclemencias climáticas que se presentaron durante su ciclo de cultivo, lo que suele generar plantas irregulares bajas y de poco despegue del suelo, según el cultivo de que se trate, situación que en general no se observa en los cultivos.

Es importante que las trilladoras sean reguladas de acuerdo a cómo se presentan los cultivos en los diferentes componentes que hacen a la máquina, para minimizar las perdidas.

En referencia al cabezal de la máquina, se recomienda implementar una velocidad de avance de acuerdo al volumen a trillar, con el fin de darle mayor oportunidad al cabezal sojero de captar todas las plantas. Además se debe adaptar el molinete con kits especiales como paletas de goma, para que levante sojas que se encuentren volcadas o muy inclinadas.

Pero cuando se enfrenten a un cultivo de crecimiento normal y con buen desarrollo, estos complementos deben ser extraídos, ya que pueden ser causantes de pérdidas.

Las recomendaciones generales apuntan a que se controle el estado general de cuchillas y de puntones, y que se remplacen los elementos deteriorados, tarea que debe darse a diario ante un cultivo de desarrollo normal, pero más aun ante un cultivo que fue afectado por las inclemencias climáticas.

En lo referente a la regulación del sistema de trilla, separación y limpieza, los técnicos manifiestan que es necesario estar atentos al residuo de cosecha.

Cuando se trilla se separa el grano de las otras partes de la planta, sin provocar un excesivo desmenuzado del resto de cosecha, que origine pérdidas.

Siempre resulta importante realizar un buen mantenimiento de los componentes, para contribuir a un buen trabajo de trilla y evitar elevadas pérdidas por cola.

Se aconseja trabajar con valores de revoluciones adecuados y recomendados, según el estado del cultivo; ya sea en rotores axiales y en los cilindros convencionales.

Es importante destacar que si se detecta daño mecánico en el grano conviene reducir las revoluciones por minuto del sistema de trilla, manteniendo la velocidad de avance. Si persiste el daño mecánico, será necesario aumentar la luz de trilla cilindro-cóncavo.

Para evitar el daño mecánico provocado por los sinfines de descarga, se recomienda, en general, no descargar totalmente la tolva y detener la descarga cuando comienza a descubrirse el protector del sinfín inferior de la tolva.

Los técnicos siempre aconsejan que los productores tengan presente medir las pérdidas de cosecha durante toda la jornada de trabajo para conocer qué sucede en diferentes sectores del lote que están siendo trillados.

El productor solo espera que el sol se presente con más fuerza y permanencia para, de esa manera, poder entrar al lote y cosechar los granos que con tanto esfuerzo se lograron.