En medio de las dudas que rodean su presente, Alejandro Garnacho eligió apoyarse en la convicción. “Sé que haré grandes cosas para ellos. Es cuestión de tiempo”, lanzó el extremo, en una frase que resume su estado actual: confianza intacta pese a un contexto adverso en la Selección.

El atacante no atraviesa su mejor momento futbolístico. Acumula ocho partidos oficiales sin convertir goles y, en un sector del campo donde la competencia es feroz, perdió terreno en la consideración de Lionel Scaloni. Hoy, su presencia en el Mundial 2026 no está garantizada y su nombre aparece entre los que deberán pelear hasta el final por un lugar.

Sin embargo, Garnacho no se corre del desafío. Su historia con la Selección está marcada por una decisión fuerte: pese a haber nacido en España, eligió representar a Argentina, seducido por la confianza que le brindaron desde sus primeras convocatorias y por la posibilidad de compartir plantel con Lionel Messi.

Ese respaldo inicial es el que hoy sostiene su ilusión. Aunque el presente no lo favorezca, el joven extremo ya sabe lo que es ser parte de un plantel campeón, tras haber integrado el equipo que conquistó la Copa América 2024.

En un equipo donde cada detalle cuenta y la competencia interna es constante, su mensaje apunta a eso: a resistir el momento, sostener la confianza y esperar su oportunidad. Porque, para Garnacho, el lugar en la Selección no está perdido. Está, simplemente, en construcción.