Gran parte del territorio nacional puede atravesarse en tren. Aunque habrá que acostumbrarse a las instalaciones por más de una jornada, es posible trasladarse por nuestra geografía en uno de los recorridos más largos de Sudamérica. De hecho, los tucumanos no deben irse muy lejos: solo caminar o tomar un taxi hasta la Estación Mitre y, tras unas 32 horas, arribar a la ciudad de Buenos Aires.
Vacaciones de invierno: por qué decidir ahora puede cambiar por completo tu viajeCruzando la inmensidad bonaerense, seguido por la provincia de Santa Fe, hasta llegar a Santiago del Estero y finalmente a Tucumán, en caso de que se realice el trayecto en dirección centro-norte, es posible recorrer de un solo tirón 1150 kilómetros por los que se extiende la emblemática línea Mitre. Esta se inmiscuye entre paisajes de lo más diverso y permite disfrutar del espíritu ferroviario tradicional en pleno siglo XXI.
Paisajes que se funden en el riel
Las geografías diversas se despliegan entre las vías de la Línea Mitre que sale de la Estación Retiro, en Buenos Aires, o de la Estación Mitre, frente a la Plaza Alberdi en Tucumán. Ríos, campos, pueblos, grandes ciudades y escenas legendarias se cuelan por las ventanillas de un transporte centenario, que por un día y medio se convierte en el hogar de los viajeros.
Las paradas son 15 en total, funcionando como pequeños puertos terrestres que conectan el AMBA con el corazón del NOA. Desde la salida en Retiro, el tren se detiene en puntos estratégicos como Campana, Zárate, Baradero, San Pedro, San Nicolás, Rosario (Sur y Norte), San Lorenzo, Serodino, Gálvez, Rafaela, Sunchales, Arrufó y Ceres, hasta ingresar a Santiago del Estero por Pinto, Colonia Dora y La Banda. Finalmente, el gigante de hierro atraviesa Cevil Pozo y Alderetes antes de descansar en la histórica plataforma de San Miguel de Tucumán.
La vida a bordo
Esta prestación de Trenes Argentinos opera con una frecuencia de dos salidas semanales, aunque el recorrido está temporalmente suspendido hace tiempo. En un cronograma anterior, desde Buenos Aires, los convoyes partían los miércoles y domingos a las 21:10; mientras que para el regreso desde el Jardín de la República, las formaciones iniciaban su marcha los martes y viernes a las 21:30.
El viaje invita a una "desconexión analógica". Entre mates, lecturas y charlas que nacen espontáneamente entre pasajeros, el tiempo fluye distinto. Aunque el tren cuenta con enchufes para dispositivos, la señal suele ser inestable en las zonas rurales, por lo que se recomienda llevar contenido descargado o, mejor aún, entregarse a la contemplación del cambio de vegetación a través de los amplios ventanales.
Para quienes buscan la experiencia completa, el coche comedor suele ser el punto de encuentro, aunque los viajeros frecuentes sugieren llevar viandas propias y agua, además de un buen abrigo: el sistema de climatización suele ser riguroso incluso en las noches más calurosas del norte.