Incomprendida, además de ser estéticamente desfavorable, así es la “panza cervecera”. La incomprensión, en este caso, no es por una cuestión de compasión, ni cerca. Tiene que ver con el significado esencial del término: falta de compresión. Eso lleva a querer eliminarla sin éxito. El problema no es la cerveza. O al menos, no únicamente es la bebida alcohólica que cayó en el banquillo de los acusados por el colectivo popular.
Lo que hay detrás de esa panza prominente es grasa visceral: un tipo de grasa que no se acumula bajo la piel, sino alrededor de los órganos internos. Según los especialistas, es la grasa más peligrosa para la salud metabólica y cardiovascular.
Su aparición puede deberse a varios factores, además del consumo de alcohol, en específico la cerveza que aporta calorías vacías y favorece la acumulación de grasa abdominal. Los especialistas marcan que es solo un factor más dentro de un cuadro más amplio que incluye un exceso calórico sostenido en el tiempo, sedentarismo, estrés elevado y falta de masa muscular.
Complicado
La misión se pone más dura para deshacerse de la barriga por una cuestión fisiológica que, según los indicadores, establecen que la grasa abdominal, suele ser de las últimas en disminuir.
Uno de los errores más extendidos es pensar que trabajar el abdomen directamente reduce la grasa de esa zona. No funciona así. “No es posible perder grasa abdominal únicamente con ejercicios específicos. Los abdominales fortalecen la musculatura, pero no eliminan directamente la grasa que hay encima”, afirma el entrenador español José Ruiz.
Hacer mil abdominales fortalece el músculo debajo de la grasa, pero no "derretirá" el tejido adiposo que lo cubre. Lo que sí funciona es un enfoque global ¿Se puede bajar la panza sin dejar la cerveza? Se puede, pero es un camino cuesta arriba por una cuestión de densidad calórica.
Si se gasta más de lo que se consume, se perderá grasa. Para mantener el consumo de cerveza, habría que recortar drásticamente calorías de otros alimentos o aumentar mucho el gasto energético.
La mejor forma de que el organismo suelte esa grasa es optimizar el descanso, manejar el estrés y buscar una alimentación densa en nutrientes que mantenga la insulina a raya.
El otro error es pensar que "menos panza" es igual a "mejor salud". No es tan así, sobre todo en cuestión postural, un trabajo en la zona abdominal es vital, si el motivo es estético, como el de eliminar la “panza cervecera”, bienvenido sea.
Desde un punto de vista fisiológico y postural, no se necesita un abdomen marcado de atleta para estar bien. El punto de equilibrio ideal es aquel donde la circunferencia de cintura se mantiene en rangos saludables para evitar riesgos metabólicos y no hay distensión abdominal constante que obligue a arquear la espalda para compensar el peso.