Uno de los grandes enigmas de nuestra época es quién fue el creador del bitcoin, la moneda digital que revolucionó el mercado tecnológico a través de una red descentralizada y que hoy ostenta una industria de más de 2,4 billones de dólares. Ese misterio parece haber llegado a su fin gracias a una investigación del New York Times que hoy reveló quién es el hombre que durante años se ocultó detrás del seudónimo “Satoshi Nakamoto”.
Durante diecisiete años, el creador de Bitcoin se ocultó detrás de ese nombre falso protegiendo una fortuna valorada en más de cien mil millones de dólares y un mito que parecía irresoluble. Sin embargo, luego de una investigación de un año que sumó miles de mensajes en foros de internet, correos electrónicos y análisis lingüísticos avanzados, John Carreyrou y Dylan Freedman, del New York Times, identificaron al hombre detrás del misterio: el reconocido criptógrafo británico de 55 años, Adam Back.
La investigación no se basó en una única prueba, sino en una acumulación de evidencias circunstanciales y técnicas. Carreyrou comenzó su búsqueda luego de notar inconsistencias en un documental de HBO que señalaba a otra persona. Al observar una entrevista de Adam Back, detectó tics nerviosos y comportamientos evasivos. A partir de ese momento, el equipo del Times utilizó herramientas de estilometría y análisis de datos para comparar los textos de Nakamoto con los de cientos de sospechosos de la comunidad Cypherpunk (un movimiento de tecnólogos que promueven las criptografías digitales).
El análisis reveló que Back y Satoshi compartían huellas dactilares gramaticales únicas que son difíciles de falsificar. Ambos utilizaban un estilo que mezcla de manera inusual modismos británicos con expresiones estadounidenses, empleaban dos espacios después de cada punto y cometían los mismos errores específicos de puntuación. Por ejemplo, la investigación encontró que ambos tenían una incapacidad patológica para usar guiones correctamente en adjetivos compuestos, omitiéndolos o agregándolos de forma idéntica en términos técnicos complejos.
Las pruebas que revelan quién estuvo detrás de la creación del Bitcoin
The New York Times destacó que, una década antes del lanzamiento de Bitcoin en 2009, Adam Back ya había delineado casi todos los pilares fundamentales de la criptomoneda en la lista de correo de los Cypherpunks. En 1997, propuso un sistema bancario distribuido que no requería confianza en terceros, utilizando nodos que podían entrar y salir de la red a voluntad. Estas propuestas incluyen conceptos y frases que aparecen casi textualmente en el Libro Blanco de Bitcoin, atribuido a Nakamoto.
La investigación terminó en un encuentro cara a cara de uno de los periodistas en un hotel de El Salvador. Durante la confrontación, Back negó ser Satoshi, calificando las similitudes como meras coincidencias de la época. No obstante, Carreyrou registró lo que parece ser un lapsus revelador durante la entrevista. Al discutir la famosa frase de Satoshi: “Soy mejor con el código que con las palabras”, Back respondió de manera espontánea mencionando que él había escrito mucho en esas listas de correo, hablando en primera persona sobre la actividad del creador. Para el diario estadounidense, este desliz fue la confirmación final de que el creador de la revolución financiera siempre estuvo escondido a plena vista.
A pesar de las negativas de Back, la investigación de The New York Times revela una de las grandes preguntas de los últimos años y concluye que la probabilidad de que todas estas coincidencias existan de forma independiente es estadísticamente nula.
El equipo de John Carreyrou y Dylan Freedman logró filtrar una base de datos de más de 34.000 usuarios hasta reducirla a un solo nombre que cumple con cada tic lingüístico, error gramatical y antecedente técnico de Satoshi Nakamoto.
Al unir los puntos entre la creación de Hashcash en los años 90 y la desaparición selectiva de Back de los foros públicos justo cuando Bitcoin cobraba vida, el hallazgo deja de ser una teoría conspirativa para convertirse en un retrato fidedigno, según los periodistas del Times. La certeza, según el prestigioso medio, no reside en una confesión firmada, sino en el rastro imborrable de un hombre que, a pesar de sus esfuerzos por permanecer en la sombra, dejó su firma grabada en la sintaxis misma de su sombra digital.