Cada año, la celebración de la Pascua convoca a millones de personas en todo el mundo, no solo por su significado religioso, sino también por las tradiciones que la rodean. Dentro de este período, uno de los momentos más solemnes es el Viernes Santo, una fecha cargada de simbolismo que invita a la reflexión y al recogimiento.
Pascuas con fuertes aumentos: roscas, huevos y pescado suben hasta 63% interanualEntre las prácticas más extendidas aparece la de no consumir carne durante ese día, una costumbre que se mantiene vigente en muchas culturas. Pero, ¿cuál es el origen de esta tradición y qué se recuerda exactamente en el Viernes Santo? Entender su sentido permite comprender mejor el trasfondo histórico y espiritual de una de las fechas más importantes del calendario cristiano.
Viernes Santo: ¿cuál es su origen y qué se conmemora?
El origen del Viernes Santo está ligado a la crucifixión de Jesucristo, quien murió en la cruz por la salvación de la humanidad, motivo por el cual se lo considera un día de recogimiento, duelo y penitencia.
La llamada Pasión comienza cuando el romano Poncio Pilatos lo condena a muerte tras declararse Rey de los Judíos, marcando el inicio de una serie de sufrimientos que culminan en el Monte Calvario.
Luego de esa sentencia, Jesús fue despojado de su ropa, golpeado y atacado con piedras, coronado con espinas y obligado a cargar su cruz hasta el Monte Gólgota, a las afueras de Jerusalén, donde fue crucificado junto a dos ladrones bajo la inscripción “Jesús el Nazareno, Rey de los Judíos”.
En el catolicismo, durante esta fecha no se celebra la eucaristía, sino que se realiza la Liturgia de la Pasión del Señor por la tarde, en el horario en que se sitúa su muerte, y el Vía Crucis rememora los momentos de su padecimiento.
Viernes Santo: por qué no se come carne y cuál es el significado de esta tradición religiosa
Aunque la Biblia no establece de manera directa la prohibición de comer carne en el Viernes Santo, esta costumbre surge dentro del contexto de la Semana Santa, período que abarca desde el domingo de Ramos hasta el domingo de Resurrección y en el que se conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.
La práctica está ligada a la idea de penitencia y remite al ayuno de 40 días que el hijo de Dios realizó en el desierto, funcionando como un gesto simbólico que refuerza el sentido del ritual. No se trata de una obligación estricta ni de un pecado en caso de no cumplirse, ya que la Iglesia lo plantea como una recomendación de abstinencia.
En términos simbólicos, evitar la carne —tanto roja como blanca— representa un acto de purificación y un homenaje al sacrificio de Cristo, en línea con la histórica asociación de este alimento con el exceso y la lujuria.