En un movimiento táctico para contener el desgaste, el presidente Javier Milei recibe hoy a Manuel Adorni en la Quinta de Olivos. El encuentro, definido como un "repaso de agenda" mano a mano, busca enviar un mensaje contundente de respaldo hacia el jefe de Gabinete en el momento más crítico de su gestión. 

Tras un mes de revelaciones que impactaron en la línea de flotación del Gobierno, la orden de la cúpula es clara: no ceder ante lo que consideran "presiones mediáticas".

El blindaje presidencial tendrá un correlato visual mañana, cuando Milei y Adorni compartan escenario en el acto oficial por el 2 de abril. Sin embargo, detrás de la foto de unidad, la preocupación en los pasillos de la Casa Rosada es creciente. 

El frente judicial se agravó en las últimas horas: el fiscal Gerardo Pollicita citó a declarar a la escribana que intervino en la polémica compra del departamento de Caballito, una operación de U$S230.000 financiada casi en su totalidad por un préstamo privado de las vendedoras.

La estrategia de comunicación también se modificó. La habitual conferencia de prensa matutina fue suspendida bajo el argumento de que "nunca estuvo confirmada oficialmente", aunque puertas adentro admiten que el saldo de las últimas apariciones fue negativo. 

Mientras el entorno de los hermanos Milei responsabiliza a los medios -reposteando incluso mensajes que hablan de "corrupción mediática"-, otros sectores del Ejecutivo observan con cautela.