La empresa financiera Naranja X profundiza su proceso de reconversión digital con el cierre de sucursales en distintas provincias del país, una decisión que ya impacta en el empleo y en la atención a los usuarios. La compañía, controlada en un 80% por el Grupo Financiero Galicia, busca migrar hacia un modelo centrado en la virtualidad, dejando atrás la atención presencial en varias localidades, especialmente del norte argentino, según informó iprofesional.com.

El ajuste incluye el cierre de oficinas en ciudades como Salta, Tartagal, Puerto Iguazú y Villa Dolores, entre otras, lo que derivó en despidos y en la pérdida de atención física para cientos de clientes. En muchos casos, los usuarios deben adaptarse a canales digitales o trasladarse a otras ciudades para realizar trámites. La medida genera preocupación en regiones donde la brecha digital sigue siendo alta y el contacto cara a cara resulta clave, sobre todo para gestiones vinculadas a créditos, refinanciaciones o reclamos.

El impacto también se da en un contexto económico complejo, con aumento de despidos en distintas localidades del interior. La salida de Naranja X de algunas ciudades se suma a un escenario laboral frágil, donde la pérdida de empleos formales afecta con mayor fuerza a comunidades con menos oportunidades. La transformación digital, si bien responde a una tendencia global, expone desafíos concretos en términos de inclusión financiera y acceso a servicios en sectores con menor alfabetización tecnológica.