La fecha FIFA suele ser el escenario ideal para que las grandes estrellas del fútbol europeo exhiban su costado más mediático, y esta vez el protagonista absoluto fue Dominik Szoboszlai. El volante de 25 años llegó al centro de entrenamientos de Hungría, en las afueras de Budapest, haciendo una entrada triunfal que dejó boquiabiertos a los fanáticos presentes. Szoboszlai se bajó de un impresionante Lamborghini Revuelto, un vehículo híbrido de última generación valuado en 700.000 dólares que cuenta con una potencia de 1.015 CV y es capaz de alcanzar los 100 km/h en apenas dos segundos y medio.

Pero no fue solo el rugido del motor lo que llamó la atención. El capitán húngaro, conocido por ser un referente de la moda entre sus compañeros (al mejor estilo de lo que sucede con Rodrigo De Paul en la Selección Argentina), lució un atuendo cuidadosamente seleccionado. La pieza central de su look fue una campera de cuero de edición limitada, fruto de la colaboración entre KidSuper y Mercedes-Benz, con un valor de mercado de casi 700 dólares y que ya se encuentra agotada en todas las tiendas. El conjunto se completó con unas gafas Ray-Ban, pantalones oversize y una cartera de cuero marrón, un estilo urbano que el propio jugador se encargó de adelantar en sus redes sociales antes de enfrentar los flashes.

Entre el brillo del Liverpool y la ausencia mundialista

Más allá del despliegue de lujo, la realidad deportiva de Szoboszlai atraviesa un momento de contrastes. En el plano de clubes, el húngaro viene de ser una pieza clave en la clasificación del Liverpool a los cuartos de final de la Champions League, tras convertir un gol decisivo ante el Galatasaray. Con 61 partidos y 17 goles en su selección, sigue siendo el líder indiscutido del vestuario y el capitán más joven en la historia del equipo nacional. Sin embargo, este despliegue de glamour en la concentración se da en un contexto agridulce para el país, ya que Hungría perdió en noviembre la oportunidad de clasificar a la Copa del Mundo 2026.

El equipo dirigido por el italiano Marco Rossi quedó fuera de la cita máxima tras una ajustada derrota por 3-2 ante Irlanda que sepultó sus aspiraciones (con el empate avanzaba al repechaje, pero sufrió un gol en la última jugada), finalizando en el tercer puesto de un grupo liderado por Portugal. Por este motivo, el foco de Szoboszlai y sus compañeros estará puesto ahora en los amistosos internacionales que se disputarán en el Puskas Arena de Budapest: el sábado 28 de marzo ante Eslovenia y el martes 31 frente a Grecia. Para el talentoso mediocampista, estos partidos representan la oportunidad de reencontrarse con su público y reafirmar por qué es uno de los jugadores más determinantes y mediáticos del fútbol actual.