Teatroxlaidentidad lo mencionó como “el último de los grandes maestros” y no exageró en la despedida de Rubens Correa, el teatrista argentino fallecido ayer, a pocos días de haber cumplido 91 años.

“La muerte de Rubens puede pensarse como el final de una época: la de vitales controversias entre métodos de enseñanza del teatro; la de luchas épicas contra el autoritarismo y la muerte, la de unión entre la gestión y lo nacional y popular. Un adiós que es compromiso para hacer crecer sus ideas y su legado”, planteó la organización que trabaja desde el arte por los derechos humanos.

Figura central y fundamental

Argentores lo identificó como una “figura central y fundamental del teatro argentino de las últimas décadas en sus facetas como director, actor, docente y gestor”. Si bien comenzó en una radio en Azul, pronto se sumó al teatro independiente y en los años 50 se unió al grupo Nuevo Teatro, que conducían Alejandra Boero y Pedro Asquini. Luego integró el grupo Once al Sur, con giras por América y Europa con “Fuenteovejuna”; durante la dictadura fue parte del Grupo ACTO y fue uno de los referentes del histórico ciclo Teatro Abierto en 1981 y del Teatro de la Campana. En el ámbito de lo público fue Director Ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro entre 1999 y 2002 (lo mencionó como “una figura fundamental en la construcción del teatro argentino contemporáneo”), y condujo el Teatro Nacional Cervantes de 2007 a 2016, desde donde mantuvo una mirada argentina y latinoamericana sobre los proyectos a montar y la mirada puesta en ampliar la presencia de público.

El cine tuvo en Rómulo Berruti a una filosa espada

Su vocación por la enseñanza se consumó especialmente e en la Escuela de Formación Actoral del Teatro San Martín, desde donde formó a generaciones de artistas y transmitió una concepción integral del trabajo escénico.