El Presidente, fiel a su estilo, no hizo nada de lo que se esperaba que ejecute. O más bien que se anhelaba. Javier Milei desplegó un discurso en el que los primeros 33 minutos se enredó entre las obras del “padre de la economía”, las teorías de los discípulos del autor de “La riqueza de las naciones” y los paralelismos posteriores sobre cómo Adam Smith resume el corazón de su gobierno. También se dio tiempo para algunos elogios, para otras críticas y para evitar hablar de ciertas cosas.
En los 82 minutos en los que hizo uso de la palabra nada dijo sobre la gestión de Osvaldo Jaldo ni de la situación de La Madrid ni del hecho de violencia del que fue víctima “su” diputado nacional Federico Pelli. Con ese silencio dijo mucho más que con las miles de palabras que pronunció ante el auditorio mayoritariamente libertario que tenía enfrente. Por caso, con la omisión total a la coyuntura comarcana dijo que el gobernador tucumano es su aliado, uno importante que le sacó las papas del fuego en varias ocasiones en el Congreso y que podría volver a ser igual de relevante. Algunos dirigentes de LLA habían vaticinado, en declaraciones públicas, que Milei iba a formular “declaraciones explosivas” en suelo tucumano, con foco en un discurso con críticas al Gobierno provincial ante el “caso La Madrid” en sus diferentes aristas. Pero el jefe de Estado no pronunció ni una palabra sobre ello ni sobre el sistema electoral de Tucumán ni sobre los “pichones” que deambulan entre la dirigencia oficialista. Nada.
Un cordial saludo en el aeropuerto entre el gobernador y el Presidente, y otro posterior entre el anfitrión y Karina, más algunas palabras que allí cruzaron fue todo lo que referenciaron uno del otro.
Milei en Fenoa 2026: entre el “estoicismo” y la inflación ceroEse mutismo presidencial sobre la gestión local se leyó -para los que bucean bien entre líneas- como una victoria de Jaldo y un tapabocas para sectores diversos (incluido el fuego amigo) que venían haciendo leña del árbol caído a partir de la marquesina negativa que exhibió Tucumán durante los últimos días. Para algunos, el silencio presidencial fue una suerte de “gracias” hacia Jaldo.
Eso en el ítems de los temas que el Presidente “evitó” en su corto paso por Tucumán.
El socialismo
Respecto de las críticas, ratificó que su “enemigo” a vencer es el socialismo -o los “zurdos”- representado en los que gobernaron antes. En criollo, robusteció su estrategia: lo que se viene en 2027 es él o el kirchnerismo que está “dispuesto a matar” para “salvar a dos o tres”, tal como sostuvo durante su alocución. El Presidente necesita que el “mundo cuca” no pierda vigencia para que su plan de continuidad camine por aguas calmas.
En el rubro “elogios” se concentró en uno: enalteció la figura de Patricia Bullrich, esa mujer que lo enfrentó en las urnas y que, tras perder, se sumó a trabajar al lado suyo, según la idea que expresó en el Hilton. Esa exaltación de la senadora no parece casual, sino más bien pensada para perfilar a quien posiblemente sea su compañera de fórmula el año próximo. Quién mejor que la mujer que “declinó sus intereses personales” -según dijo- y que “casualmente” se ubica en el podio entre los dirigentes con mejor imagen en todo el país.
El Milei que cerró el Fenoa pareció mucho más político de lo que dice no ser. Dejó en claro que continuará siendo “dialoguista” con Jaldo y que mantiene aceitada su estrategia de cara al año electoral que se avecina.
Javier Milei, en Tucumán: "Estamos haciendo el mejor gobierno de la historia"Quizás la grey libertaria, mayoría en el auditorio del Hilton, se quedó con un sabor agridulce ante la ausencia del grito de guerra que esperaban oír de su líder para la lucha que ya lanzaron para arrebatarle el poder a Jaldo.
Y seguramente los que sufrieron las inundaciones aguardaban una mención de aliento o solidaridad de un Presidente que pareció indiferente a la desgracia. Pese a que en su propio discurso dijo lo contrario.