Tras la suspensión de la Finalissima ante España y la caída de otros amistosos previstos, la selección argentina, vigente campeona del mundo y que se prepara para defender el título en 2026, cerró finalmente su único compromiso en la fecha FIFA: enfrentará a Guatemala el próximo 31 de marzo. La decisión, lejos de generar entusiasmo, abrió un fuerte debate sobre la preparación del equipo de Lionel Scaloni.
El contexto no es menor. Argentina corría el riesgo de llegar al Mundial con varios meses sin competencia internacional y necesitaba al menos una prueba antes del debut. Sin embargo, la elección del rival encendió las críticas: Guatemala no jugará la Copa del Mundo, está lejos en el ranking FIFA y ya fue superado con claridad en los últimos antecedentes.
El contraste con otras selecciones potencia la polémica. Mientras Brasil y Colombia enfrentarán a Francia y Croacia, Uruguay jugará ante Inglaterra y Argelia, Ecuador se medirá con Marruecos y Países Bajos, y Paraguay lo hará frente a Grecia y Marruecos, Argentina optó nuevamente por un rival de menor exigencia, en una decisión que genera más dudas que certezas.
El partido, que podría disputarse en La Bombonera (con Rosario también como alternativa), será la despedida del equipo ante el público antes del Mundial. Pero incluso ese marco no logra disimular una sensación que empieza a crecer: la de una preparación con escaso roce competitivo para un seleccionado que buscará revalidar su condición de campeón.
Un ensayo bajo la lupa
Con jugadores que llegan entre lesiones y dudas, y con la necesidad de ajustar detalles en puestos clave, Scaloni tendrá en este amistoso su única prueba real antes de la Copa del Mundo. En ese escenario, la elección de Guatemala vuelve a instalar una pregunta incómoda en el mundo del fútbol: ¿puede Argentina defender el título sin medirse antes con rivales de peso?