Son cuatro los determinantes que, combinados, producen un cóctel nocivo para la psiquis individual y colectiva: el abuso de los teléfonos celulares, una espiritualidad debilitada, el consumo frecuente de comida ultra procesada y la separación de los vínculos familiares. Estos ejes fueron detallados por el índice Global Mind Health 2025, un reporte de la organización estadounidense Sapiens Lab, que advirtió que la estabilidad emocional global está en crisis. Sin embargo, dio cuenta de un detalle curioso: en cuanto a la cercanía, los argentinos estamos entre los más familieros de todos.

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Quizás sea el asado del domingo o la obligación de confesarse entre pares cuando un mate está presente. Aunque no se explican precisamente las razones, Argentina lleva la delantera entre los países con lazos de parentesco más fuertes, solo por detrás de República Dominicana y compartiendo podio con Finlandia.

El peso de los lazos con la familia

Desde el índice Global Mind Health elaborado con encuestas online en más de ochenta países, advierten que los afectos cercanos, así como la fe, son aspectos socioculturales que influyen en la salud mental. En la clasificación elaborada, se ofrece una perspectiva sobre el impacto de estas variables y se segmenta su prevalencia comparando poblaciones de 18 a 34 años con acceso a internet con la de mayores de 55 años.

En el ranking donde se ofrece un panorama general sobre el entorno íntimo, los argentinos figuran entre las tres naciones con mayor cercanía a sus allegados entre jóvenes de 18 y 34 años. En el primer lugar se encuentra República Dominicana, con un 72%, seguido de nuestro país y Finlandia, ambos compartiendo el 70%.

Brechas generacionales y geográficas

En cambio, naciones como Taiwán solo registran el 46% de estrechez en sus conexiones afectivas, seguido de Benín, con un 47% y Mozambique con un 48%. Entre los estados con mayor brecha están Taiwán, con un 29% de cercanía menor que en la población de más de 55 años, Rusia con un 25% menos, e Iraq y Uzbekistán con un porcentaje menor del 24%.

Desde el estudio advirtieron las consecuencias para el bienestar psicológico de los lazos familiares debilitados, señalando que quienes tienen malas interacciones con sus parientes tienen casi cuatro veces más probabilidades de registrar puntuaciones de angustia (44% de quienes no se llevan bien con nadie en su entorno), en comparación con quienes son cercanos a muchos miembros del clan (12%).

Impacto de no formar vínculos en la familia

Estas rispideces incluyen evitación y aislamiento de situaciones sociales, dificultades para formar vínculos, sentimientos de tristeza o desesperanza y pensamientos no deseados u obsesivos. Las conexiones en la adolescencia se vincularon repetidamente con la salud en la edad adulta, según indicaron desde la investigación.

Finalmente, el informe concluye que los contactos positivos se asocian con síntomas depresivos significativamente menores desde la juventud temprana hasta la mediana edad, reforzando la idea de que el sostén afectivo es la mejor medicina preventiva.