La preparación de la Selección rumbo al Mundial 2026 tiene un dato tan llamativo como inédito: por primera vez en su historia llegará a una Copa del Mundo sin haber enfrentado a ninguna selección europea durante todo el ciclo de cuatro años. La situación, que rompe con una tradición histórica del equipo nacional, genera preocupación dentro del cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni.

La principal razón de esta anomalía fue la cancelación de la Finalissima frente a España, el partido que debía enfrentar al campeón de la Copa América con el ganador de la Eurocopa. El encuentro estaba programado para el 27 de marzo en Doha, Qatar, pero nunca pudo concretarse.

El detonante fue el conflicto bélico que estalló en Medio Oriente. La guerra obligó a descartar la sede inicial y abrió una serie de negociaciones para encontrar una alternativa. Durante esas conversaciones se barajaron diferentes escenarios posibles, entre ellos Estados Unidos, Inglaterra, Portugal, Italia e incluso el estadio Santiago Bernabéu de Madrid.

Sin embargo, las negociaciones entre la AFA, la Conmebol, la UEFA y la Real Federación Española de Fútbol no llegaron a buen puerto. En medio de tensiones administrativas y problemas logísticos, el encuentro terminó cancelándose, dejando a la Selección sin la oportunidad de medirse contra uno de los rivales más exigentes del planeta.

El conflicto regional también provocó la caída de otro compromiso previsto para la misma ventana internacional. Argentina tenía programado un amistoso contra Qatar para completar la fecha FIFA, pero ese partido también fue suspendido por la misma situación geopolítica.

Para Lionel Scaloni, la falta de partidos frente a equipos europeos representa un desafío importante en la planificación del ciclo. Los duelos contra selecciones del Viejo Continente suelen ser considerados una referencia clave para medir el nivel competitivo del equipo antes de un Mundial.

Sin esos partidos, el entrenador pierde una instancia importante para evaluar variantes tácticas, probar nuevos futbolistas y ajustar detalles en un contexto de máxima exigencia. De hecho, Scaloni ya había elaborado una prelista de convocados pensando en la Finalissima frente a España, una planificación que ahora quedó en pausa.

Ante este escenario, la AFA analiza alternativas de último momento. Una de las opciones es intentar cerrar un amistoso durante la ventana FIFA si aparece algún rival disponible. Otra posibilidad es aprovechar esos días para realizar entrenamientos en el predio de Ezeiza, aunque sin el roce internacional que estaba previsto.

La particularidad de este ciclo se vuelve más evidente cuando se lo compara con procesos anteriores. En la preparación para el Mundial de Qatar 2022, Argentina enfrentó a Alemania (2-2), goleó a Estonia (5-0) y venció a Italia por 3-0 en la Finalissima, en un partido que marcó uno de los puntos más altos del ciclo.

Incluso en ciclos más lejanos hubo un fuerte contacto con el fútbol europeo. El récord histórico se registró en la preparación para el Mundial de España 1982, cuando el equipo dirigido por César Luis Menotti disputó 22 partidos contra selecciones del continente.

En procesos más recientes, la tendencia también se mantuvo. Antes de Brasil 2014, Argentina jugó 12 encuentros frente a europeos, mientras que en la preparación para Rusia 2018 disputó seis.

Por eso, la situación actual marca un quiebre histórico. La combinación de conflictos geopolíticos y desacuerdos institucionales entre las federaciones dejó a la Albiceleste sin la posibilidad de medir fuerzas contra potencias europeas antes de intentar defender el título mundial en 2026.