La temporada 2026 de la Fórmula 1 podría sufrir una modificación significativa en su calendario. Según informó el medio británico Sky Sports, el campeonato se prepara para cancelar los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudita, programados para abril, debido a la escalada del conflicto en Medio Oriente.

Las carreras estaban previstas como la cuarta y quinta fechas del año. Bahréin debía disputarse entre el 10 y el 12 de abril, mientras que el circuito callejero de Jeddah, en Arabia Saudita, estaba programado para el fin de semana siguiente, del 17 al 19.

La principal preocupación de la Fórmula 1 y de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) está vinculada a la seguridad. Cada fin de semana se movilizan más de 3.000 integrantes del paddock entre pilotos, ingenieros, mecánicos y personal técnico, lo que convierte a la logística del campeonato en un factor clave al momento de tomar decisiones en contextos de inestabilidad internacional.

De acuerdo con los reportes, la situación en la región se volvió más delicada en los últimos días, luego de ataques vinculados al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. En ese escenario, las autoridades del campeonato habrían optado por priorizar la seguridad de todos los equipos y cancelar ambas competencias.

El anuncio oficial podría realizarse durante el Gran Premio de China, donde actualmente se encuentra el campeonato disputando la segunda fecha de la temporada.

La suspensión de las dos carreras implicaría un ajuste importante en el calendario. El campeonato pasaría de 24 a 22 Grandes Premios y quedaría un vacío en abril, ya que la actividad saltaría directamente del Gran Premio de Japón, previsto para el 27 al 29 de marzo, al Gran Premio de Miami, que se disputará del 1 al 3 de mayo.

En los últimos días surgieron versiones sobre posibles circuitos reemplazantes, entre ellos Imola en Italia o Portimão en Portugal. Sin embargo, distintas fuentes señalan que no habría tiempo suficiente para organizar dos eventos adicionales en tan corto plazo.

Si se confirma la cancelación, sería una de las consecuencias deportivas más visibles del actual contexto geopolítico en Medio Oriente, que también empieza a impactar en el calendario de las principales competencias internacionales.