El debut de Julio César Falcioni al frente de Atlético dejó más señales de intención que certezas futbolísticas. En un puñado de días de trabajo (asumió el 4 de marzo), el nuevo entrenador intentó introducir una primera idea: ordenar al equipo desde las bases, devolver a los futbolistas a sus posiciones naturales y construir solidez en cada una de las líneas.

El resultado fue un equipo que intentó mostrarse equilibrado, pero que sigue sin traducir esa búsqueda en funcionamiento colectivo.

Atlético venía de un contexto complejo. Las tres derrotas consecutivas, los ocho goles recibidos en los últimos tres partidos y un equipo que había perdido confianza marcaron el punto de partida del nuevo ciclo. Falcioni lo dejó claro en su primera decisión fuerte: armar una formación con un criterio más estructural que estético porque la prioridad era otra: detener la caída que parecía libre.

El técnico entendía que el primer paso debía ser recuperar cierta estabilidad defensiva. Por eso buscó un equipo más seguro en el fondo y un mediocampo con roles más definidos. “Queríamos estar seguros en defensa porque el equipo venía recibiendo muchos goles”, explicó tras el partido.

La idea también se reflejó en algunos cambios puntuales. La inclusión de Ezequiel Ham como volante de mejor pie buscó darle más circulación al equipo, mientras que otros movimientos apuntaron a evitar superposiciones de funciones en el medio campo.

En términos conceptuales, el mensaje fue clarísimo puertas adentro. Antes de pensar en el juego, había que recuperar el orden y la solidez.

Sin embargo, el plan tardó en aparecer dentro de la cancha. Durante gran parte del primer tiempo Atlético volvió a caer en uno de los problemas que lo viene persiguiendo desde hace semanas; la falta de juego asociado.

El partido se volvió trabado, con demasiada pelota dividida y pocas conexiones entre líneas. En ese contexto, Aldosivi encontró el gol y el “Decano” volvió a quedar atrapado en una dinámica conocida.

Desde el banco, Falcioni lo observaba con evidente inconformidad. Sus indicaciones constantes y las charlas con Leandro Somoza (su ayudante de campo) reflejaban que el equipo todavía estaba lejos de lo que había imaginado.

“En el segundo tiempo apretamos más arriba e hicimos algunos retoques en la parte defensiva”, dijo Falcioni sobre la reacción que tuvo el equipo en el complemento.

Atlético mejoró y generó varias situaciones para quedarse con el triunfo, e incluso tuvo la oportunidad de cambiar la historia con el penal sobre el final. Pero el gol que todos sus hinchas esperaban no llegó.

Más allá del empate, el partido dejó una señal que el propio entrenador intentó remarcar durante la conferencia de prensa post partido: el proceso recién empieza.

El cuerpo técnico tuvo apenas unos días de trabajo efectivo, condicionados además por la lluvia y por un calendario que no da respiro. En ese contexto, Falcioni priorizó empezar a conocer al plantel y dar oportunidades a distintos futbolistas. “Nos estamos conociendo. Hoy empezamos todos de cero”, explicó.

En ese camino, apuesta a que el equipo encuentre progresivamente una identidad que todavía está en construcción.

El "Decano", al menos, pudo detener la seguidilla de derrotas

Atlético sigue atravesando un momento delicado, pero el debut dejó un matiz diferente. El equipo logró levantarse de un partido que se había complicado y mostró otra actitud en el complemento.

No le alcanzó para ganar, pero sí para insinuar la primera idea del nuevo ciclo: un Atlético que intentará ser más ordenado, más equilibrado y que apelará a construirse a partir de la solidez en los primeros metros del campo.

La primera imagen del “nuevo” Atlético no fue la que sus fanáticos esperaban, pero por lo menos el equipo detuvo una seguidilla de derrotas que comenzaba a preocupar a sus hinchas. Ahora, el desafío será que el orden empiece a convertirse en juego y que el “Decano”, de una vez por todas, pueda volver a sonreír.