El presente de Tarucas en el Súper Rugby Américas invita al optimismo. La franquicia tucumana volvió a demostrar su carácter competitivo en el triunfo frente a Dogos en la Caldera del Parque y alcanzó la cima del torneo con 13 puntos. Sin embargo, puertas adentro el análisis es más exigente que la tabla de posiciones.
“No todo es line y maul; estamos lejos del equipo que queremos ser”, sintetizó el head coach Álvaro Galindo tras el encuentro. La frase resume el momento que atraviesa el equipo. Por un lado disfruta del presente y de los resultados; por el otro, el cuerpo técnico entiende que el proyecto todavía tiene mucho margen de crecimiento.
La principal fortaleza de Tarucas está clara y se repite semana a semana: el pack de forwards. La franquicia construye gran parte de su juego a partir de la potencia en las formaciones fijas, un aspecto que se transformó en su sello dentro del torneo.
El scrum y el line aparecen como las plataformas desde las cuales el equipo consigue ventaja territorial y ofensiva. En el duelo frente a Dogos, esa superioridad volvió a quedar en evidencia. Tarucas forzó un try-penal luego de un scrum a metros del ingoal rival, una jugada que reflejó la presión constante que ejerce el pack en situaciones cercanas a la zona de definición.
Además, varias de las conquistas del equipo nacen a partir de estructuras similares: line y maul bien ejecutados, avance sostenido y control del balón en zonas de contacto. Esa fórmula le permitió al equipo sostener partidos complejos y construir victorias clave en el arranque del campeonato.
En ese contexto también se destaca la profundidad del plantel en la primera línea. En los primeros partidos, Tarucas inició con una formación integrada por Francisco Moreno, Raúl Guraiib y Benjamín Garrido. Sin embargo, el ingreso posterior de jugadores en el duelo contra Dogos como José Calderoni y Mariano Muntaner permitió mantener el mismo nivel de intensidad y solidez en el juego físico.
Esa rotación se transformó en un recurso importante para sostener la presión durante los 80 minutos, especialmente en un torneo que exige mucho desde lo físico y en el que la regularidad del pack suele marcar diferencias.
También hay rendimientos individuales que explican el buen momento colectivo. Jugadores como Ignacio Marquieguez y Thiago Sbrocco atraviesan un gran presente y se volvieron piezas clave para la obtención de metros y avance territorial. Su capacidad para romper la primera línea defensiva rival permite que el equipo gane terreno y juegue en campo contrario, un aspecto central para el estilo que pretende el cuerpo técnico.
Las dificultades de Tarucas en ataque
Sin embargo, el análisis de Galindo apunta a otro aspecto del juego: la construcción ofensiva. A pesar de la fortaleza física y del liderazgo en la tabla, Tarucas todavía muestra dificultades para profundizar su ataque cuando el partido exige mayor creatividad.
El primer tiempo frente a Dogos fue una muestra clara de esa situación. Durante varios pasajes del encuentro, la franquicia tucumana no logró encontrar los caminos para llegar al ingoal rival y debió sostenerse en la eficacia de Ignacio Cerrutti frente a los palos. El apertura acertó cuatro penales que mantuvieron al equipo en partido y evitaron que el marcador se inclinara en favor de los cordobeses.
Para el cuerpo técnico, ese tipo de situaciones marcan el desafío que tiene el equipo por delante. Tarucas ya demostró que posee una base sólida en las formaciones fijas y en el juego físico, pero el objetivo es sumar variantes que permitan atacar con mayor fluidez y sorpresa.
Mientras tanto, la tabla refleja un presente prometedor. Con 13 puntos, Tarucas lidera el torneo y se consolida como uno de los protagonistas del Súper Rugby Américas. Pero en el vestuario la mirada es más profunda: el equipo gana, crece y se fortalece, aunque todavía busca convertirse en la versión que imagina su entrenador.