Después de horas de incertidumbre sobre su participación, Lionel Messi terminó protagonizando uno de los momentos más comentados de la recepción que Donald Trump ofreció al plantel de Inter Miami en la Casa Blanca para celebrar el título obtenido en la última temporada de la MLS.
El capitán argentino ingresó al salón principal acompañado por el presidente de Estados Unidos y por el propietario de la franquicia, Jorge Mas. La escena generó expectativa, en parte por el perfil bajo que el rosarino suele mantener en cuestiones vinculadas con la política.
Dentro del salón, el plantel de “Las Garzas” aguardaba formado en tres filas escalonadas detrás del atril desde el cual el mandatario estadounidense ofrecería su discurso.
Instantes después, ante una multitud reunida en el opulento salón de la residencia presidencial en 1600 Pennsylvania Avenue NW, en Washington D.C., Messi apareció caminando junto a Trump y Mas.
Tras ingresar, el rosarino se ubicó a un costado del presidente. Quedó en un segundo plano respecto al mandatario, aunque un paso por delante de sus compañeros, que permanecían formados detrás del atril.
Durante la ceremonia también se exhibían sobre una mesa el trofeo obtenido por Inter Miami y una camiseta con el número 47, en referencia al actual mandato presidencial de Trump.
La visita se enmarca en una tradición habitual del deporte estadounidense: que el presidente reciba en la Casa Blanca a los equipos campeones de las principales ligas del país como reconocimiento institucional a sus logros deportivos.