Porque la temperatura es más baja, porque la agenda se adapta mejor, porque la ciencia lo dice… todo es justo para validar la elección de hacer fitness nocturno. Pero lo fundamental es saber si el punto máximo de motivación lo podemos conseguir en esa franja horaria del día. Siguiendo una lógica sociológica en la que de día se trabaja y a partir de la tarde es momento de darle descanso al cuerpo, la respuesta sería negativa.

Entonces ¿por qué el entrenamiento físico de noche se está haciendo tan popular que, entre otros ejemplos de ello, los gimnasios extienden sus horarios hasta estar abiertos las 24 horas? Los que fijaron la noche para hacer su rutina de ejercicios tienen un profundo conocimiento de sí mismos de modo que van en contra de "su" lógica, que cada vez es menos excepcional.

Algunas personas creen que solo pueden hacer ejercicio por las mañanas, pero nada más lejos de la verdad. Los entrenamientos por la tarde o por la noche tienen varias ventajas que deben tenerse en cuenta. Especialmente en zonas como Tucumán cuyo clima, la mayoría de los meses del año, suele ser por lo menos incómodo para el entrenamiento diurno.

Los ritmos

La ciencia nos demuestra que los músculos tienen ritmos circadianos y que la fuerza alcanza su máximo nivel al final del día. Si el día suele ser sedentario en la oficina o facultad, los músculos llegan con varias comidas encima (combustible) y menos rigidez que al despertar.

Aunque muchos creen que hacer ejercicio antes de acostarse es malo, en realidad no es así. Lo que pasa es que la intensidad debe ser moderada. Los estudios demuestran que un entrenamiento suave antes de acostarnos puede potenciar la fase REM. 

Después de un día largo, puede ser útil hacer ejercicio. El ejercicio físico provoca la liberación de endorfinas, que mejoran el estado de ánimo de forma natural. Cuando esto ocurre, se reduce la ansiedad y se promueve una sensación general de bienestar.

Cuando se hace ejercicio por las mañanas, el tiempo disponible puede ser muy limitado porque, siguiendo la línea de las estructuras sociales, hay cosas por hacer como tener que prepararse e ir al trabajo. En cambio por la tarde o noche, si se desea se puede tomar unos minutos más.

Los que se sienten cómodos con una rutina en el gimnasio encuentran ideal el horario. Más todavía con la tendencia actual de apertura de 24 horas que también es adoptada por los espacios deportivos cerrados porque los mismos usuarios y la simpatía que tienen con la franja horaria nocturna para entrenar ha llevado a la apertura constante. Los gimnasios están menos abarrotados lo que significa más oportunidades para probar y usar diferentes máquinas.

Si bien los estudios científicos establecen que entre las 16 y las 20 cuando el cuerpo tiene un “calentamiento natural” porque la temperatura interna está más alta (los músculos están más elásticos, la conducción nerviosa es más rápida y el riesgo de lesiones baja) Tucumán es la excepción. En verano, aunque el músculo rinda mejor a las 17, entrenar a esa hora con 42° es contraproducente porque el estrés térmico anula cualquier beneficio biológico. Por eso, las 20 o 21 terminan siendo el equilibrio perfecto entre rendimiento muscular y supervivencia al calor.

A lo largo del día, se puede hacer hidratación y prepararse para el entrenamiento nocturno. De este modo, al llegar la noche, el cuerpo estará bien hidratado y listo para la acción, lo que ayudará a rendir mejor. Pero lo más importante sigue siendo conocerse a uno mismo y evaluar cuándo la motivación está en su punto álgido.