Peñarol afina piezas. Analiza, corrige y vuelve a empezar. Esa es la premisa que dejó en claro Ivo Dugonjic en la previa del duelo frente a Tarucas, un partido que asoma como uno de los más exigentes de la fecha en el Súper Rugby Américas. El head coach del conjunto uruguayo habló de autocrítica, de identidad y de un proceso que, según remarcó, no se detiene.

“Nuestro objetivo siempre fue mejorar partido a partido”, explicó Dugonjic. Tras el último compromiso, el staff técnico se enfocó en un análisis “claro y pormenorizado” de lo ocurrido. “La clave fue hacer un análisis bien detallado de lo que pasó para poder corregirlo. Desde el domingo, en la vuelta, ya estábamos todos metidos en esa tarea”, aseguró.

Uno de los puntos que más preocupación generó fue la obtención. “Las formaciones fijas fueron un tema. No logramos ajustar a tiempo y eso nos condicionó mucho todo el partido”, reconoció. En un torneo donde el margen de error es mínimo, los desajustes en el scrum y el line suelen pagarse caro. Dugonjic lo sabe y por eso apuntó directamente a esa área como prioridad.

Más allá de las fallas, el entrenador destacó que el plantel tiene nivel y potencial. “Lo más importante es que el equipo entienda qué equipo es y qué puede hacer en cada lugar del juego. Mientras antes entendamos eso, antes vamos a poder fluir un poco más. Y cuando empieza a fluir, las máquinas empiezan a funcionar mejor”, graficó. La palabra “fluidez” apareció varias veces en su discurso. No es casualidad: Peñarol busca continuidad y ritmo en su propuesta.

En ese proceso de construcción, el técnico subrayó el valor del alto rendimiento en Uruguay. “Desde 2011 o 2012, la incursión del alto rendimiento fue clave. Fue increíble el empujón que le dio al rugby uruguayo”, sostuvo. Hoy, chicos de 18 o 19 años integran planteles profesionales y se adaptan cada vez más rápido. “Entran a la academia a los 16 o 17 años. El volumen de jugadores no es muy grande, pero es muy bueno ver cómo se van desarrollando y cómo se renuevan las generaciones”, añadió.

Dugonjic se mostró orgulloso de su rol dentro de esa estructura. “Es un orgullo, es algo que me apasiona. Ayudar a chicos a desarrollarse y darle a la unión una herramienta más para aspirar a mundiales mayores, M20 o ventanas internacionales es muy importante”, explicó. Para él, cada grupo que lidera debe dejar algo mejor de lo que encontró. “Tomar lo que tenemos y tratar de llevarlo a un mejor lugar. Ese es el objetivo principal”, indicó.

El crecimiento del rugby en un país tradicionalmente futbolero también forma parte del desafío. “En Uruguay todos jugamos al fútbol alguna vez. No todos juegan al rugby”, señaló. Sin embargo, valoró el trabajo de los clubes en la captación y formación. “Lo más importante es que más chicos empiecen a jugar, que la comunidad sea mayor. Es un deporte con valores, que te genera amistades y aprendizajes para la vida”, explicó.

De cara al partido frente a Tarucas, Dugonjic no ocultó el respeto por la franquicia del NOA. “Va a ser un partido durísimo. El año pasado ya fue duro y ahora se agrega un año más de competencia y alto rendimiento a esos chicos”, advirtió. El entrenador destacó la experiencia del cuerpo técnico tucumano y el nivel de sus jugadores, muchos de ellos con paso por academias y franquicias.

Además, recordó que en Tucumán el rugby se vive con pasión. “Sabemos que allá el rugby se vive muy intensamente”, comentó, en referencia al ambiente que suele rodear a Tarucas. Esa identidad fuerte es algo que Peñarol también busca consolidar en Uruguay, con el respaldo de su estructura y la evolución constante de sus jugadores.

En cuanto a la posibilidad de una segunda franquicia uruguaya en el futuro, Dugonjic fue cauto. Reconoció que podría abrir más oportunidades para jugadores, pero advirtió que debe existir sustento económico y deportivo. “Puede ser una alternativa, pero hay que abastecerla y financiarla. Sé que los directivos están analizando opciones”, explicó.

Por ahora, el foco está puesto en el presente. En corregir las formaciones fijas, en encontrar esa fluidez colectiva y en competir al máximo nivel. Peñarol sabe que el Súper Rugby Américas será parejo. “Por lo que se vio en la primera fecha, va a ser un torneo muy competitivo”, anticipó el entrenador.

La pelota comenzará a rodar y, como suele ocurrir en este tipo de partidos, los detalles marcarán la diferencia. Dugonjic lo tiene claro: primero, identidad; después, ejecución. Y frente a Tarucas, cada ajuste puede ser determinante.