En la jornada de la fiesta del Queso de 2012 el músico León Gieco, entonces de 60 años, “deslumbró a los tucumanos con la vitalidad propia de un joven soñador”.
Así lo describe la crónica de LA GACETA del 26 de febrero de ese año. A las pocas horas de llegar a Tafí del Valle tomó una bicicleta y salió a recorrer la villa. A la noche actuó hasta casi el amanecer, repasó el prolífico repertorio de su extensa carrera. “A los que les gusta mi música quédense dispuestos a escucharme durante unas dos horas y media. Los otros se pueden ir porque se van a cansar esta noche”. dijo el santafesino. Y tocó de todo: chamamé y regaetton; cantó “Para la libertad” con un fondo de imágenes de Malvinas; recordó a Atahualpa Yupanqui y a Mercedes Sosa y entonó sus clásicos de la memoria como “Hombres de hierro”. Se despidió con “Sólo le pido a Dios”.
En esa jornada fue asediado por los fans y firmó autógrafos constantemente. Se dio un poco de tiempo para conversar con LA GACETA y habló de sus canciones sociales, de los derechos humanos, del gobierno de entonces y contra la minería. “Insisto que critico lo que se hace mal”, dijo.
Recuerdos fotográficos: 1915. La visita a Tucumán del laureado Leopoldo LugonesY al hablar de Tafí del Valle, reconoció que en sus comentarios de ese día había sido lapidario con la cuestión ambiental. “Hablé de lo lindo que es este lugar y de los que tiran plástico en las calles. Hay gente que habla de la minería porque contamina y tira la botella en la calle desde la ventanilla abierta del auto. Somos tarados, realmente. No sé si no ven la basura o no sienten que queda mal”. A renglón seguido, aclaró: “Es en todo el país. Cada vez que te arrimás a un pueblo está lleno de plástico por todas partes”. Pero la crítica caló hondo en Tucumán.