Mientras una parte del mundo se congela, las temperaturas extremas causan estragos a su paso en otros puntos del globo. Pareciera una costumbre enterarse de que algún fenómeno climático severo desata el caos en determinado lugar del planeta. Pero este panorama alcanzaría su apogeo cuando las predicciones de 44 científicos se cumplan. En ese momento habremos alcanzado la consecuencia más catastrófica del cambio climático: el colapso de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC).
Investigadores de toda Escandinavia, así como de Australia, China, el Reino Unido, Alemania, Estados Unidos y Francia, presentaron el mes pasado su carta abierta en la que advierten que el calentamiento planetario está debilitando un enorme sistema de corrientes oceánicas, un cambio que podría provocar un enfriamiento drástico en algunas regiones, con ruinosas repercusiones para el clima general.
La advertencia de los expertos
Los especialistas dirigieron su mensaje al Consejo Nórdico de Ministros, organismo intergubernamental que representa a Dinamarca, Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia y sus territorios autónomos, en el que señalaron el riesgo de colapso de la AMOC, una red de corrientes que transporta agua, energía térmica y nutrientes a lo largo del océano Atlántico.
Juntos, advirtieron que la humanidad podría estar acercándose a un punto de no retorno. La AMOC ayuda a regular la temperatura del planeta; sin embargo, su fragilidad fue “en gran medida subestimada”, según señalaron los expertos. El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) expresó una "confianza media" en que el sistema no colapsará abruptamente antes de 2100. Sin embargo, estudios publicados entre 2024 y 2025 presentan un panorama más alarmante, sugiriendo que este evento podría ocurrir en tan solo unas décadas.
El rol fundamental de la AMOC
La AMOC desplaza masas hídricas cálidas desde el Atlántico Sur hacia el norte, donde el flujo se enfría y se hunde, creando capas de temperatura variable que redistribuyen el calor y el carbono por todo el planeta. La Corriente del Golfo, que es solo uno de sus componentes más conocidos, desempeña un papel crucial en la configuración del clima en Europa, América y África.
Pero el aumento de las temperaturas globales, especialmente el deshielo en el Ártico y Groenlandia, está alterando este delicado equilibrio. A medida que las regiones polares se calientan, la AMOC pierde su fuerza, lo que limita su capacidad para distribuir el caudal eficazmente. El resultado: menos agua profunda fría, aumento del nivel del mar y una creciente inestabilidad en los patrones climáticos.
¿Qué ocurriría en un colapso?
Una desaceleración importante, o incluso un colapso total de este sistema oceánico, sería desastrosa. “La AMOC es el mecanismo dominante que transporta calidez a través del Atlántico; condiciona la vida de todos en el Ártico”. Como señaló Denis Volkov, investigador a The Washington Post, esta corriente “transporta una enorme cantidad de energía térmica desde el ecuador hacia los polos”.
Una AMOC debilitada podría provocar un “enfriamiento severo” en las regiones del norte, como lo muestran los modelos climáticos recientes. Las masas de aire frío se expandirían drásticamente, provocando fenómenos meteorológicos de una intensidad sin precedentes.