“Hay un vínculo, después de tantos años, que tiene que ver con alguna relación con el narcotráfico y que por eso también están blindadas estas cuestiones”, sostuvo Alberto Lebbos. El padre de Paulina, la joven asesinada el 26 de febrero de 2006, deslizó una posible explicación sobre por qué aún no se sabe quién fue el autor del crimen de la estudiante. Quizás esa sea la clave para entender por qué se montó semejante red de encubrimiento.

Después de casi dos décadas, tres debates orales y una cantidad indeterminada de juicios abreviados, solo fueron condenadas personas que realizaron maniobras para evitar que se conociera la verdad. La lista está integrada por Carlos Albaca (ex fiscal), Eduardo Di Lella (ex secretario de Seguridad), Hugo Sánchez (ex jefe de Policía), Nicolás Barrera (ex subjefe de la fuerza), Rubén Brito (ex segundo jefe de la Unidad Regional Norte) y los comisarios Francisco Picón, Raúl Ferreyra, Rodolfo Maruff y Enrique García. Todos ellos habrían realizado algún tipo de maniobra ilegal para proteger a César Soto, pareja de la víctima, y a Sergio Kaleñuk, los últimos señalados de cometer el crimen.

Ambos, si no se posterga el debate por cuestiones procesales, serán enjuiciados el próximo mes por el asesinato de Paulina.

Las teorías

Con el correr de los años surgieron tres líneas de investigación con presuntos vínculos narco. La primera vinculaba la relación que mantenía Soto con integrantes del Clan Acevedo, sospechados de dirigir una red de narcomenudeo en el barrio El Sifón. La segunda apuntaba a contactos con un importante narco salteño.

Por último, apareció la llamada “línea Aguaray”, en la que figura como protagonista Virginia Mercado, la última persona que vio con vida a la víctima. En esa hipótesis también están mencionados Soto y parte de su círculo cercano.

Estas hipótesis surgieron -o cobraron fuerza- durante el segundo juicio que se realizó. Es decir, 12 años después del crimen comenzaron a analizarse indicios que, según los expertos, terminaron de confirmarse en el debate en el que fue condenado el ex fiscal Albaca.

En 2021, según el fallo de los jueces Wendy Kassar, María Fernanda Bähler y Raúl Cardozo, quedó probado que el representante del Ministerio Público, que manejó el expediente durante siete años, omitió investigar varias líneas, entre ellas esta.

Dificultades

La posibilidad de que el crimen se esclarezca es remota. Algunos de los mencionados accedieron a condenas condicionales sin brindar detalles sobre por qué encubrieron o mintieron ni a quién buscaron proteger. En estos días debería resolverse si se acepta el acuerdo al que arribaron el Ministerio Público y la defensa de Virginia Mercado, quien ya se declaró culpable de no haber contado todo lo que sabía a cambio de recibir una pena de tres años condicional.

A 20 años del crimen, es poco probable que Soto y Kaleñuk revelen lo que realmente ocurrió con Paulina. Tampoco bastaría con que apareciera un testigo que señalara al o a los autores. El paso del tiempo es el principal enemigo de las investigaciones y, en el plano judicial, todavía deberá determinarse si la causa no está prescripta, lo que impediría formular una nueva acusación.