Las estadísticas que dan cuenta que en 2025 se detuvo a 10 personas por narcomenudeo, generaron un debate entre abogados penalistas. Coincidieron en señalar que este el resultado de una mayor persecución penal; que parecería no existir una diferencia entre vendedores y consumidores; cuestionaron la legalidad de los procedimientos; y pidieron que se profundicen las investigaciones para cortar toda la cadena y no sólo atacar el último eslabón.

El penalista Juan Pablo Bello consideró que las estadísticas dejaron al descubierto dos fenómenos. “Por un lado un incremento real de la presencia de la droga en distintas zonas de la provincia. Por otro, una intensificación en las políticas de control y persecución policial y judicial”, indicó. “Sin embargo, esta política no sirve si no va acompañada de una investigación que vincule al mero vendedor con el proveedor. Además, tiene que haber una coordinación entre el Ministerio Público Fiscal con la fuerza policial para asegurar la legalidad de los procedimientos y así no caigan por planteos de nulidad”, agregó.

“El número de detenciones diarias no refleja necesariamente una lucha eficaz contra el narcotráfico, sino más bien una política de persecución penal mal direccionada”, sostuvo Candelaria Hernández. “En la práctica, una gran parte de las personas detenidas por supuestos hechos de narcomenudeo no son vendedores ni integrantes de organizaciones criminales, sino consumidores o incluso cultivadores autorizados por el propio Estado a través del sistema de cannabis medicinal”, añadió la profesional.

El eslabón más bajo de la cadena

Su colega, Marcelo Cosiansi sostuvo: “la estadística significa que hay una política de persecución intensa sobre el eslabón más bajo de la cadena. La pregunta central no es cuántas personas se detienen, sino si eso impacta realmente en la estructura del narcotráfico”. “El foco está puesto en la estadística y no en la desarticulación de redes. Se persigue al vendedor minorista, que es fácilmente reemplazable, mientras las estructuras financieras y logísticas permanecen intactas. Además, es fundamental diferenciar claramente entre consumo y comercialización, y evitar que la prisión preventiva se convierta en una respuesta automática en casos de baja escala”, destacó.

En Tucumán se detuvo a 10 personas por día por vender drogas

“Es un número alto y claramente muestra que hay una política activa de persecución. Pero claramente detener a 10 personas por día no significa que se esté debilitando al narcotráfico. Muchas veces, esas detenciones recaen sobre eslabones más débiles, es decir, personas vulnerables o consumidores que terminan involucrados”, sostuvo el penalista Javier Lobo Aragón (h).

Dirigentes políticos polemizan sobre la aplicación de la ley de narcomenudeo en la provincia

Patricio Char coincidió con sus colegas. “Ese número no refleja eficacia sino el tipo de personas que terminan alcanzadas por el sistema penal. En mi experiencia, la mayoría son consumidores o pequeños cultivadores, muchas veces detectados en allanamientos iniciados por otras causas. Se persigue al eslabón más débil y no a las estructuras reales del narcotráfico”, destacó. “Hace falta investigación previa seria, inteligencia criminal y objetivos claros. Hoy muchas intervenciones parecen pensadas para mostrar resultados inmediatos y no para desarticular organizaciones”, finalizó.