El viaje está por comenzar. Atlético descansará esta noche en Junín, ajustará los últimos detalles y esperará que la tarde del domingo traiga aquello que el rendimiento viene prometiendo pero todavía no aparece en el resultado. Allí, el equipo de Hugo Colace visitará a Sarmiento con la intención de transformar la sensación de crecimiento en puntos.

La delegación llegará esta tarde después de una jornada larga que comenzó temprano en Tucumán, sigue por Buenos Aires y termina por ruta. Tras instalarse en el hotel, habrá tiempo para la alimentación, el descanso y la planificación. Nada librado al azar en una parada que el grupo entiende como una oportunidad.

El plantel sabe que afuera de casa carga con una racha incómoda, aunque puertas adentro el discurso insiste en otra cosa. El equipo compite, genera y domina por momentos amplios de los partidos. Lo que falta es dar el golpe.

Colace volvería a respaldar a los mismos nombres que iniciaron frente a Central Córdoba y Huracán. Si se confirma, será la tercera vez consecutiva que repite la estructura. En la nómina de convocados aparecen dos modificaciones respecto del último encuentro: ingresaron Ezequiel Godoy y Facundo Pimienta, mientras que quedaron afuera Ramiro Paunero y Martín Benítez, que continúa con un trabajo físico específico y todavía no pudo sumar minutos oficiales.

Dentro de ese once que empieza a consolidarse, hay futbolistas que buscan soltar amarras en el tramo decisivo. Uno de ellos es Franco Nicola, ratificado por el entrenador en las últimas presentaciones.

“El fútbol es así, no se gana con merecimientos sino con goles. Creo que en estas tres fechas tendríamos que haber tenido seis puntos y tenemos dos, pero vamos por el buen camino”, dijo el uruguayo.

El delantero asume que todavía está en proceso de encontrar su mejor versión. “Hay que tener paciencia. El equipo va bien y conseguir una victoria nos permitiría sumar en todas las tablas. Esta semana fue muy buena porque es la primera larga que tenemos en el torneo”, expresó. “Lo fundamental es que trabajamos muy bien. El grupo responde y ojalá podamos llevarnos los tres puntos”, agregó.

Junín aparece también como un escenario que trae a la memoria el último registro positivo fuera de Tucumán, con el empate 2-2 en agosto del año pasado. Demasiado tiempo para un equipo que pretende discutir más arriba. La chance de cortar la sequía está servida.

El calendario, además, acomodó una coincidencia inevitable. Hoy se cumplen nueve años de la inolvidable clasificación en Quito, una de las páginas más fuertes de la historia del club. El recuerdo sobrevuela la previa, se menciona en charlas y vuelve a unir generaciones.

Entre los que mañana se ponen la camiseta está Leonel Di Plácido, protagonista de aquella travesía atravesada por vuelos cancelados, llegadas sobre la hora y la utilización de indumentaria prestada. Con el paso del tiempo, la anécdota se convirtió en patrimonio del mundo “decano” y funciona como recordatorio de que, aun en contextos adversos, el equipo supo responder.

Atlético buscará este domingo algo menos épico, pero igual de necesario. Convertir lo que insinúa en la tabla en una suma. Darle respaldo numérico a la idea. Empezar a cambiar la historia cada vez que sale de casa.

Después del partido no habrá regreso inmediato. La delegación cenará en Junín, descansará y el lunes, bien temprano, emprenderá el vuelo de vuelta a Tucumán. Ojalá, con tres puntos en el equipaje.