Argentina esconde curiosidades geográficas que sorprenden incluso a los propios habitantes del país. Una de ellas es un pequeño pueblo apodado “el sótano de América”, famoso por ser el punto poblado más bajo del hemisferio sur y uno de los siete más bajos del mundo. Su ubicación extrema y sus características naturales lo convirtieron en un caso singular a nivel internacional. ¿Dónde queda?
El Pacífico esconde olas de 35 metros: satélites confirman un fenómeno aterrador y extremoLa Patagonia no solo alberga al segundo árbol más antiguo del mundo: también es hogar del punto más profundo de todo el continente americano. Se trata de la Laguna del Carbón, ubicada en el departamento de Magallanes, en la provincia de Santa Cruz, un sitio que rompe con las proporciones habituales del territorio argentino. Se trata de un cuerpo de agua salobre, con mayor salinidad que el agua dulce, y se encuentra a 105 metros por debajo del nivel del mar. Esta característica la convierte en el punto más bajo de América y el séptimo a nivel mundial.
El corazón del Gran Bajo de San Julián: un paisaje extremo moldeado por la erosión
La laguna constituye la pieza central del Gran Bajo de San Julián, una depresión endorreica que abarca 2.900 kilómetros cuadrados. Se trata de la cuenca cerrada más profunda del hemisferio sur, un rasgo que refuerza su relevancia geográfica a escala internacional.
Ubicada a unos 50 kilómetros de Puerto San Julián, la zona se caracteriza por un clima de aridez extrema, vientos persistentes y una marcada amplitud térmica. El paisaje, esculpido por la erosión, presenta una sucesión de salares y lagunas estacionales sobre un terreno de bordes difusos que se extiende a lo largo de casi 30 kilómetros de diámetro.
Un santuario fósil que revela el pasado
Más allá de su récord geográfico, la Laguna del Carbón es también un santuario fósil. Investigaciones realizadas por el CONICET revelaron restos con una antigüedad estimada entre 5 y 23 millones de años. Entre los hallazgos se destacan bosques petrificados de coníferas y helechos, que dan cuenta de la existencia de climas templados y húmedos en la Patagonia de un pasado remoto.
La presencia de corales y moluscos fosilizados confirma, además, que este profundo enclave terrestre estuvo cubierto en otras épocas por antiguos mares interiores, una evidencia que refuerza la riqueza geológica y paleontológica de la región.