El derrame cerebral, también conocido como accidente cerebrovascular (ACV), es una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo. Sin embargo, en muchos casos, las consecuencias más graves pueden evitarse si se actúa con rapidez ante los primeros síntomas.

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Los signos de un ACV suelen aparecer de manera repentina y pueden afectar el habla, el rostro, la movilidad o la visión. Identificarlos a tiempo y buscar atención médica inmediata es fundamental, ya que cada minuto cuenta para reducir el daño cerebral y aumentar las posibilidades de recuperación.

Cuáles son los síntomas de un derrame cerebral

Los síntomas pueden variar, pero algunos signos de alarma comunes incluyen:

Parálisis facial: una parte de la cara puede parecer caída, y la persona afectada puede tener dificultad para sonreír o hablar correctamente.

Debilidad en los brazos: incapacidad para levantar ambos brazos o mantenerlos en alto, o sentir que un brazo está adormecido.

Dificultad con el lenguaje: hablar lentamente, tener dificultad para articular palabras o decir cosas confusas.

Problemas repentinos con la visión: pérdida de visión en uno o ambos ojos, visión borrosa o doble.

Dificultad para caminar: mareos, pérdida de equilibrio o coordinación.

Dolor de cabeza severo: un dolor de cabeza repentino y severo sin causa conocida.

Confusión: problemas para entender, pensar o recordar.

Qué sucede durante un derrame cerebral: 

Cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro debido a un coágulo o la ruptura de un vaso sanguíneo, las células cerebrales comienzan a morir. Este evento puede ser fatal y dejar secuelas graves, incluyendo problemas de movimiento, habla y memoria.

La doctora Saleyha Ahsan, presentadora de la BBC, enfatiza dos recomendaciones clave para reducir el riesgo de un derrame cerebral: conocer el ritmo cardíaco y buscar ayuda médica inmediata ante cualquier síntoma de advertencia. Además, señala la importancia de reconocer y tratar los "miniderrames cerebrales", que son temporales pero indican un riesgo significativo de un derrame mayor en el futuro.

Además de problemas de salud como la hipertensión, el colesterol alto y la diabetes, factores de estilo de vida como el tabaquismo, la obesidad, la inactividad física y una dieta poco saludable también pueden aumentar el riesgo de un derrame cerebral.