En los últimos años, los trucos de limpieza natural ganaron gran popularidad en redes sociales. Sin embargo, existe uno del que se habla menos y que puede aportar múltiples beneficios: agregar una taza de vinagre blanco al lavarropas. 

Aunque a primera vista pueda parecer un consejo poco habitual, este método resulta útil tanto para el cuidado de la ropa como para el mantenimiento del equipo, además de ser una alternativa económica.

El vinagre blanco actúa como un limpiador natural eficaz gracias a su acidez. Esta propiedad le permite eliminar restos de detergente, suavizante y minerales que suelen acumularse con el uso frecuente del lavarropas. Con el paso del tiempo, esos residuos pueden provocar malos olores, manchas en las prendas e incluso afectar el rendimiento del aparato.

Uno de los beneficios más valorados es su capacidad para neutralizar olores persistentes, especialmente cuando la ropa sale con aroma a humedad. En estos casos, el vinagre contribuye a eliminar bacterias y hongos durante el lavado.

El procedimiento es simple: basta con agregar una taza de vinagre durante el ciclo de lavado. Además de su acción desodorizante, funciona como suavizante natural, ya que elimina los residuos que endurecen las fibras textiles. De este modo, la ropa queda más suave al tacto, algo especialmente útil para personas con piel sensible o alergias. A diferencia de muchos productos comerciales, el vinagre no deja restos que puedan dañar los tejidos con el uso prolongado.

Para aprovechar sus beneficios, puede colocarse una taza de vinagre blanco en el compartimento del detergente o directamente en el tambor, según el objetivo buscado. Si la intención es limpiar el lavarropas, se recomienda realizar un ciclo sin ropa, con agua caliente, al menos una vez al mes. En cambio, para suavizar y desodorizar prendas, conviene añadirlo durante el enjuague.