Newell’s Old Boys volvió a poner sobre la mesa una ilusión que atraviesa generaciones. La posibilidad de que Lionel Messi juegue en el Parque Independencia en 2027 pasó a enmarcarse en un proyecto en construcción. Así lo confirmó el vicepresidente primero del club, Juan Manuel Medina, en varias declaraciones públicas. La idea existe, se trabaja a largo plazo y, por ahora, no hay nada cerrado.
Según explicó el dirigente, el plan excede lo estrictamente futbolístico. No se limita a la institución del Parque, sino que involucra a la ciudad de Rosario, a la Provincia y al ecosistema del fútbol argentino, con el objetivo de generar las condiciones necesarias para una eventual presencia que sería histórica. Infraestructura adecuada y un esquema deportivo competitivo aparecen como ejes centrales ya que sin esas bases, cualquier regreso no tendría sentido.
El origen de la iniciativa se remonta a 2024, cuando comenzó a gestarse el armado político que hoy conduce al club. Desde entonces, la idea se pensó como un horizonte posible, sin plazos cerrados ni anuncios rutilantes. Medina fue cauto al describir el estado de situación e indicó que hubo conversaciones con el entorno más cercano del jugador, se planteó la propuesta, pero no existen definiciones.
El contexto contractual también marca los tiempos. Messi tiene vínculo vigente con Inter Miami hasta el final de la temporada 2028 y sigue siendo la figura central del proyecto deportivo en la MLS. Bajo su liderazgo, el equipo consiguió los primeros títulos de su historia y el rosarino mantuvo un nivel alto, con premios individuales y un rol determinante en la cancha. Ese presente, sumado al calendario internacional que incluye el Mundial 2026, estira cualquier resolución.
En paralelo, Newell’s transita un proceso de reconstrucción futbolística. Tras un cierre complejo de 2025 y un arranque irregular del torneo, la nueva conducción apostó por reordenar el plantel, renovar piezas y sostenerse con un armado más austero. En ese marco, ordenar el presente aparece como condición necesaria para pensar en el futuro. El proyecto Messi funciona como un faro, pero apoyado en la necesidad inmediata de estabilizar lo deportivo y devolver previsibilidad.