La curiosidad por saber qué ocurre bajo la superficie del océano puede convertirse en una experiencia inquietante. Eso fue lo que le sucedió a un creador de contenido cuando dejó caer su cámara GoPro en aguas profundas y las imágenes captadas revelaron una escena tan inesperada como perturbadora, capaz de generar miedo incluso en quienes solo la observaron desde una pantalla.
Por qué se habla de un nuevo Océano y la separación de África: ¿qué significa?Hace unos años, Odysseas Froilan, un creador de contenido griego, logró documentar la vida submarina bajo un crucero anclado en Bahamas al utilizar una cámara GoPro. El registro, que fue calificado como terrorífico por los más de 11 millones de espectadores que tuvo el clip, fue compartido en YouTube (@OdiFroilan) y tiene una duración superior a los siete minutos. El video muestra un fuerte contraste entre la calma del día y la inquietante actividad nocturna que se despliega bajo el agua.
Dejó caer su GoPro al fondo del océano y las imágenes lo dejaron aterrado
La escena más inquietante quedó registrada en la noche, cuando la GoPro captó imágenes que en redes sociales fueron definidas como una “pesadilla”. En la oscuridad, aparecieron varios tiburones que emergían desde el fondo, con sus ojos brillando gracias al modo nocturno de la cámara. Aunque no se observó ninguna conducta agresiva, la combinación de la falta de luz y la presencia de estos depredadores marinos resultó profundamente perturbadora para quienes vieron el video.
Según explicó Odysseas Froilan, la claridad de las tomas fue posible porque la embarcación había estado anclada en el mismo lugar durante un extenso período, lo que permitió que la arena del lecho marino se asentara. A esto se sumó una preparación cuidadosa: una carcasa protectora para soportar la presión, estabilizadores caseros para evitar el balanceo y la elección de un día sin viento ni corrientes.
La cámara, atada a un sedal de pesca, le daba la posibilidad de sentir cuándo alcanzaba el fondo, aunque recién podía ver las imágenes al retirarla del agua. En un comienzo, su intención era solo observar lo que sucedía, pero el impacto de las grabaciones lo llevó a compartirlas con sus 10.600 suscriptores de YouTube. Las imágenes, sobre todo las nocturnas, mostraron de forma cruda un mundo oculto y contribuyeron a que muchos reafirmaran su miedo a las profundidades marinas.