Por el temporal en Tucumán, un total de 18 familias de la capital, que representan alrededor de 70 personas, se encuentran alojadas en el albergue municipal Papa Francisco, luego de ser evacuadas de manera preventiva del barrio Las Piedritas debido al aumento del caudal del río Salí y el riesgo inminente para las viviendas de la zona.

Así lo confirmó a LA GACETA el director de Defensa Civil Municipal, Rubén Fernández, quien explicó que el operativo fue dispuesto tras varios días de seguimiento de la situación. “Hace aproximadamente una semana veníamos monitoreando la zona y ayer, por pedido de la intendenta, se determinó que el riesgo ya era crítico, por lo que se decidió evacuar a estas familias”, señaló.

Fernández indicó que la evacuación se realizó de manera ordenada y preventiva, y que actualmente las familias permanecen contenidas en el refugio municipal. “Aquí están trabajando todas las áreas del Municipio: Salud, Educación, Deportes y Desarrollo Social. Los niños tienen actividades recreativas, juegos y atención médica. La idea es acompañarlos y brindarles contención integral”, detalló.

Monitoreo constante y alerta vigente

Según precisó el funcionario, los informes recibidos indican que la erogación de agua comenzó a disminuir, aunque la situación continúa bajo vigilancia permanente. “Estamos en monitoreo constante porque las condiciones pueden cambiar. Actualmente rige una alerta amarilla y el Servicio Meteorológico nos informó que esta situación podría mantenerse durante la tarde”, explicó.

Asimismo, confirmó que no quedaron vecinos en la zona evacuada y que se dispuso custodia policial para evitar accidentes o situaciones de inseguridad en el área afectada.

El operativo se desarrolla de manera articulada entre Defensa Civil municipal y provincial, en coordinación con otras áreas del Estado, ante un fenómeno climático que golpeó con fuerza a los sectores más vulnerables.

El drama de las familias evacuadas

En el albergue, las familias relataron el impacto devastador de la crecida, que en algunos casos arrasó por completo con sus viviendas. “En cuatro días el río se llevó nuestras casas. Ayer terminó de caer la mía y me quedé sin nada”, contó una de las vecinas, quien agradeció la asistencia recibida y la contención brindada a los niños.

Las mujeres evacuadas expresaron además su preocupación por el futuro y el temor a no tener un lugar adonde volver, al tiempo que reclamaron mayor empatía ante los prejuicios que suelen surgir en redes sociales. “No vivimos ahí porque queremos, sino por necesidad. Hay mucha gente trabajadora que hace changas todos los días para poder darle de comer a sus hijos”, manifestaron.