Una norma no escrita, pero casi sagrada en Estados Unidos es que un ex presidente no habla contra un presidente en funciones. Esta regla se rompió esta semana, cuando dos ex mandatarios, Barack Obama y Bill Clinton, publicaron desde sus cuentas oficiales, denunciando al presidente en funciones, Donald Trump.
Obama publicó un comunicado que firma junto a su esposa, Michelle, en el que dice que los agentes del Servicio de Inmigración y Aduana (ICE, por su sigla en inglés), actúan como fuerzas paramilitares, que se desenvuelven con impunidad, empleando tácticas diseñadas para intimidar, acosar, provocar y poner en peligro a ciudadanos estadounidenses. El texto se difundió después de que esos mismos agentes hayan ejecutado a tiros a ciudadanos en las calles de Minnesota. El último de ellos fue Alex Pretti, un enfermero que trataba de proteger a una persona que estaba siendo hostigada por agentes encapuchados. Anteriormente, René Nicole Good, una observadora legal que recibió un disparo en la cara cuando intentaba sacar su auto del camino de los agentes, mientras era hostigada para que baje del vehículo, en el que iba con su esposa y su perro. “Maldita perra”, fue lo último que le dijo el tirador. Ambos ataques quedaron grabados en video.
“Esto tiene que parar”
“La muerte de Alex Pretti es una tragedia desgarradora; debería ser también una llamada de atención para todos los estadounidenses, independientemente de su partido, de que muchos de nuestros valores fundamentales como nación están bajo ataque”, dice el comunicado.
Señala que los agentes federales tienen un trabajo difícil, pero que se espera que cumplan su tarea de forma legal y responsable, trabajando con los funcionarios locales en lugar de contra ellos. En Minnesota, acusa, ocurre lo contrario: reclutas enmascarados y agentes federales que actúan violentamente y con impunidad.
Obama critica que, en lugar de imponer orden, la actual administración parece ansiosa por agravar la situación ofreciendo explicaciones que no están fundamentadas en investigaciones serias y que contradicen las pruebas en video. “Esto tiene que parar”, afirma, instando a trabajar de manera constructiva con el gobernador Tim Walz y el alcalde de Minneapolis para evitar más caos. Finaliza recordando que depende de cada ciudadano denunciar la injusticia y proteger las libertades básicas.
Clinton, en un comunicado con un tono similar. Menciona que vio escenas horribles en Minneapolis, “que nunca pensó que sucederían en Estados Unidos”, con personas secuestradas de sus hogares por enmascarados y ciudadanos golpeados o ejecutados mientras ejercían su derecho constitucional de protestar. El ex mandatario demócrata advierte que si se ceden las libertades después de 250 años, tal vez nunca se recuperen, y que la nación todavía pertenece al pueblo.
A las voces de los demócratas Obama y Clinton se suman otras, desde el propio Partido Republicano, como la de Dick Cheney, (vicepresidente de George W. Bush), quien calificó a Trump como “la mayor amenaza para la República” en la historia de Estados Unidos.