El poder adquisitivo no emerge y el consumo es el primer eslabón que siente esta situación, en un escenario en que las familias argentinos están altamente endeudadas con bancos y con tarjetas.
1. No repunta el consumo
En los supermercados, las ventas totales a precios constantes registraron en noviembre una merma del 2,8% interanual. Lo mismo ocurrió con la medición mensual: bajó 3,8% contra octubre. Este último dato fue la mayor caída desde diciembre de 2023.
A su vez, en los autoservicios mayoristas las ventas a precios constantes disminuyeron 8,3% interanual, mientras que en la medición mensual aumentó 1,3%. Así, el acumulado de los 11 meses del año cayó 7,7% contra el mismo período de 2024, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
2. El endeudamiento familiar cada vez peor
Los datos del Banco Central confirman que la morosidad en los créditos personales rompió una barrera histórica: el incumplimiento supera el 10%, un nivel que no se daba desde el inicio de la serie estadística en 2010. Esto responde a una lógica de la economía doméstica: con salarios que pierden la carrera contra la inflación y un desempleo en ascenso, las deudas se convierten en el primer eslabón de corte en la cadena de pagos de las familias. La situación refleja el agotamiento de los “ahorros” y las pocas chances de refinanciar esas deudas.
3. Salarios versus inflación
Los sueldos de los trabajadores aumentaron 1,8% promedio en noviembre pasado, con lo que quedaron 0,7 puntos porcentuales por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de ese mes (2,5%).
Lo positivo, es que los salarios aún le siguen ganando a los precios en la carrera de largo plazo, ya que en el acumulado enero-noviembre los ingresos se ajustaron 36%, frente a un avance del IPC de 27,9% en ese mismo período. Lo negativo, es que el resultado de noviembre significa un paso atrás en el camino de recuperación del poder adquisitivo.