La dramática historia de Diego Mesaglio volvió a ser noticia luego de que, en los últimos días, el actor contara que lo llamaron para confirmarle que finalmente recibirá un trasplante de córnea, una intervención largamente esperada tras más de una década de padecimientos. El ex actor de Chiquititas sufrió un accidente doméstico que le provocó la pérdida de un ojo y marcó un antes y un después en su vida personal y profesional.
¿Qué es de la vida de Georgina Mollo? Así luce hoy "Mili" de Chiquititas a sus 42 añosDesde entonces, Mesaglio relató en distintas entrevistas el duro camino que debió recorrer, entre cirugías, tratamientos y complicaciones médicas, mientras aguardaba la posibilidad de una operación que le devolviera parte de la visión. El llamado de parte del equipo del Hospital de Clínicas que recibió recientemente reavivó una historia atravesada por el dolor, la espera y la esperanza, y volvió a poner el foco en el accidente que derivó en una de las secuelas más graves de su vida.
El calvario de Diego Mesaglio: así fue el accidente que dañó su ojo y marcó su vida
En 2014, la vida de Diego Mesaglio dio un giro irreversible a raíz de un accidente doméstico ocurrido en su casa. Un descuido con una botella de alcohol mal ubicada en una repisa del baño desencadenó una cadena de consecuencias físicas y médicas que lo llevaron a atravesar meses de dolor y múltiples intervenciones quirúrgicas. “Cuando se cayó, la agarré y salió el chorro de alcohol que me entró justo en el ojo”, relató el actor.
La urgencia lo llevó de inmediato al hospital, pero la atención recibida agravó el cuadro. Según contó, no le realizaron un lavado adecuado y le aplicaron anestesia, además de indicarle gotas calmantes sin una pauta clara de uso. El dolor intenso lo llevó a colocarse el medicamento cada media hora, cuando en realidad debía hacerlo cada 12 horas.
El alcohol residual en el ojo y el tratamiento incorrecto terminaron provocándole una quemadura en la córnea. Mesaglio inició entonces un largo peregrinar por distintos médicos hasta comenzar su atención en el Hospital de Clínicas, donde intentaron recuperar la visión afectada. “Desde que se me cayó el alcohol nunca volví a tener una visión clara”, afirmó.
A lo largo de ese proceso fue sometido a siete cirugías oculares, incluida una sexta intervención que consistió en un trasplante de córnea de urgencia. Un mes después, sufrió una infección severa. “Es una de las 17 peores infecciones que puede tener el ser humano, porque avanza del ojo a la cabeza en horas”, explicó. Durante seis meses, los médicos priorizaron combatir la infección por sobre la recuperación visual.
Ese período estuvo marcado por un tratamiento extremo y extenuante. Durante dos meses, el actor debió aplicarse gotas cada 15 minutos, las 24 horas del día. “Lo máximo que podía dormir eran 14 minutos. Llegué a estar cinco días sin dormir por el ardor y el dolor”, recordó.