El Cementerio del Oeste, uno de los espacios funerarios más antiguos y simbólicamente densos de San Miguel de Tucumán, fue resignificado desde una mirada poco habitual en el ámbito académico local. Un trabajo que articula arquitectura y pensamiento filosófico deconstructivista para leer la ornamentación funeraria como un lenguaje propio de su tiempo obtuvo el segundo premio en la categoría “Investigaciones, ensayos y ponencias sobre Cementerios, Templos y Lugares Sagrados”, del concurso de Valoración Patrimonial de Cementerios, Templos y Lugares Sagrados 2025, organizado por el Fondo Nacional de las Artes (FNA).

La ponencia -titulada “Reflexiones deconstructivistas sobre la metamorfosis del lenguaje ornamental arquitectónico funerario en el Cementerio del Oeste de Tucumán”- fue desarrollada por el estudiante de Arquitectura Nicolás Naser, bajo la dirección del docente e investigador Vicente Medina, ambos integrantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

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El origen del trabajo se remonta a 2022, cuando Naser se inscribió en un seminario de preiniciación en docencia e investigación dictado por Medina. Allí confluyeron dos intereses que aquel venía explorando: la arquitectura funeraria y la semiótica en el campo filosófico. Esa inquietud halló un marco propicio en la trayectoria académica de Medina, que ostenta dos doctorados: en Arquitectura y en Filosofía, y que acumula más de dos décadas de investigaciones en ambos campos.

A partir de ese encuentro se planteó la posibilidad de investigar la arquitectura funeraria, con una decisión metodológica precisa: centrar la mirada exclusivamente en los elementos ornamentales, y abordarlos desde una perspectiva arquitectónica y filosófica de manera simultánea. La ponencia premiada se concentra en el Cementerio del Oeste, con especial atención a los monumentos erigidos entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, un período de notable riqueza ornamental.

Precisamente allí estriba, según señalaron, la elección de este cementerio: “la ponencia es resultado de una observación analítico-crítica y de una producción estético-conceptual. Y allí se concentran los monumentos de mayor riqueza ornamental de la ciudad”.

Molduras, relieves, esculturas, vitrales y pilastras fueron analizados no sólo como recursos estéticos, sino como configuraciones portadoras de sentido simbólico, histórico y sociocultural. “Desde una perspectiva transdisciplinar, el trabajo articula la teoría arquitectónica con el pensamiento de Jacques Derrida, explorando nociones como huella, memoria y signo”, indicaron.

La propuesta busca resignificar el ornamento como un dispositivo semiótico y como superficie de inscripción de discursos en torno de la muerte, la trascendencia y la identidad colectiva.

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En opinión de los autores, el interés central se posa en ampliar los estudios sobre arquitectura funeraria local y, al mismo tiempo, en extender el horizonte interpretativo de la disciplina mediante la incorporación de categorías filosóficas que permitan nuevas lecturas sobre la dimensión estética y simbólica del proyecto arquitectónico.

En esa clave, el ornamento deja de ser un elemento accesorio para convertirse en una pieza central en la configuración de lo arquitectónico, en aquello que el propio jurado valoró como la comprensión de “la ornamentación para la muerte como un lenguaje de su tiempo”.

El trabajo no es resultado de una investigación circunstancial. Se viene desarrollando desde 2022, tras la obtención por parte de Naser de la beca Estímulo a las Vocaciones Científicas, que otorga el Consejo Interuniversitario Nacional, y se inscribe en el Proyecto de Investigación de la UNT “Arquitectura, Filosofía y Estética. Imbricancias, diálogos y transferencias transdisciplinarias e interdisciplinares”, que dirige Medina. Aunque la investigación general lleva más de tres años, la ponencia premiada se concentró en el último año, a partir de la obtención de la Beca Estudiantil de Investigación, que concede la UNT.

La decisión de presentarla al concurso del FNA surgió casi como coincidencia. “Fue una oportunidad inesperada: disponer del tema adecuado en el momento justo”, contaron. La convocatoria, impulsada por la Secretaría de Cultura de la Nación, fue lanzada por segundo año consecutivo y amplió en esta edición su alcance al incluir la participación de estudiantes, además de investigadores, museólogos, historiadores, conservadores, arquitectos y gestores culturales. “Como la investigación se alineaba con esos objetivos, se optó por concursar en la categoría destinada a investigaciones, ensayos y ponencias”, dijeron.

Un mimo

El reconocimiento fue recibido como una validación del enfoque propuesto. “Es gratificante recibir el premio a una ponencia que articula el discurso arquitectónico con el filosófico; en concreto, el deconstructivista”, sostuvieron. Y adelantaron que ese marco teórico será ampliado en el futuro con aportes de la lingüística y la semiótica. “Pero lo más importante es que se haya reconocido un escrito que propone resignificar el ornamento como dispositivo semiótico”, subrayaron.

EJE. El adorno deja de ser accesorio y se torna central en lo arquitectónico.

Remarcaron que el jurado destacó que el trabajo hace una lectura que articula arquitectura y pensamiento filosófico deconstructivista para entender la ornamentación para la muerte como un lenguaje de su tiempo. Medina y Naser opinan que tal señalamiento valoriza la importancia y significación de lo parergonal, de lo ornamental, en la configuración de lo arquitectónico.

El premio también tiene un significado institucional y generacional. “Es el reconocimiento a un estudiante y, en su representación, a todos los que en paralelo a sus carreras realizan -por vocación y voluntad propias- investigaciones afines a su disciplina”, remarcaron. Y al mismo tiempo, consideraron que se trata de una validación de enfoques que se posicionan desde lo interdisciplinario, transdisciplinario o, incluso, posdisciplinario, con una mirada holística del conocimiento frente a un tema tan complejo como la muerte.

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Utilidad

Medina y Naser adelantaron que la investigación no se agotará en el Cementerio del Oeste. “Esperamos aplicar esta mirada a otros cementerios del área metropolitana de la ciudad; o a escala provincial o regional. Estas estrategias de estudio de lo ornamental, expuestas en la ponencia, pueden llevarse a cabo en otros cementerios de características similares de otras ciudades del país”. Incluso, ambos consideraron que si la investigación sigue avanzando como lo está haciendo podrá aportar información valiosa sobre la cuestión ornamental, útil para historiadores y restauradores de cementerios patrimoniales.

El desarrollo del trabajo contó con el apoyo económico de las becas, con información de fuentes institucionales, de bibliografía especializada y con relevamientos fotográficos propios. Contaron que durante el proceso establecieron contactos con especialistas y asociaciones, como la Red Argentina de Valoración y Gestión Patrimonial de Cementerios, y se recibieron aportes del Centro Cultural Alberto Rougés y de las Jornadas para Estudiantes e Investigadores de las Artes.

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Tucumanos premiados

Menciones para Luis Bruna y Nilda Velázquez

Además del segundo premio que recibieron Nicolás Naser y Vicente Medina en la categoría “Investigaciones, ensayos y ponencias” del concurso Valoración patrimonial de cementerios, templos y lugares sagrados” que organizó el Fondo Nacional de las Artes, otros trabajos de tucumanos fueron distinguidos. En la misma categoría de los mencionados recibió una mención honorífica Luis Alberto Bruna. Y para el segmento “Proyectos de valoración patrimonial de templos y lugares sagrados”, los integrantes del jurado otorgaron una mención honorífica a Nilda Cristina Velázquez.