La final de la Supercopa de España entre Barcelona y Real Madrid no terminó con el último silbatazo en Arabia. El triunfo culé por 3-2 dejó un campeón, pero también un gesto que se robó buena parte de la atención. Real Madrid no realizó el tradicional pasillo de honor y la escena tuvo un protagonista claro, Kylian Mbappé.
Mientras los jugadores del Barcelona cumplieron con el protocolo y homenajearon a los subcampeones, la respuesta del equipo blanco fue opuesta. Las cámaras captaron al delantero francés gesticulando con evidente fastidio e indicando a sus compañeros que se retiraran directamente hacia el túnel, sin esperar el momento del reconocimiento al rival. La secuencia mostró incluso cómo frenó a Raúl Asencio, que intentaba encaminarse hacia el sector donde debía formarse el pasillo.
La actitud resultó llamativa por tratarse de una final oficial y generó reacciones inmediatas. En redes sociales, hinchas del Barcelona calificaron el comportamiento como antideportivo y cuestionaron la falta de reciprocidad del conjunto merengue. El episodio recordó, además, la polémica que en Argentina había provocado una situación similar protagonizada por Estudiantes frente a Rosario Central.
El contraste fue evidente. Mientras Barcelona respetó el gesto institucional, Real Madrid eligió retirarse en silencio. La decisión, encabezada por Mbappé, abrió el debate sobre si el club blanco podría recibir algún tipo de sanción, como ocurrió en antecedentes recientes.
Dentro del campo, el partido también tuvo su cuota de tensión. Hubo un cruce fuerte entre Asencio y Pedri que derivó en un tumulto con varios futbolistas involucrados y amonestaciones. Sin embargo, en lo estrictamente futbolístico, Barcelona volvió a escribir historia. Con este título alcanzó su 16° Supercopa de España, estiró la diferencia sobre Real Madrid, que suma 13, y se consolidó como el máximo ganador del certamen.
El desarrollo del encuentro fue intenso. Raphinha abrió el marcador, Vinícius igualó con una acción individual y Robert Lewandowski devolvió la ventaja para los catalanes. Antes del descanso, Gonzalo García puso el 2-2. En el complemento, el trámite se volvió más cortado, con cambios en ambos equipos y un ritmo más friccionado. El gol decisivo llegó a los 72 minutos, nuevamente por Raphinha, con un remate desde la frontal que sorprendió a Thibaut Courtois.
Pero más allá del marcador, la imagen que quedó grabada fue otra. Mbappé, con gestos de enojo y liderazgo, marcando el camino hacia los vestuarios. Un gesto que transformó la celebración del Barcelona en un capítulo más de polémica y que dejó al francés en el centro de todas las miradas.