La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, volvió a insistir en que existe una coordinación sólida en materia de seguridad con Washington, aun cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a endurecer su discurso contra los carteles del narcotráfico.
La nueva ofensiva verbal del mandatario republicano se produjo el jueves por la noche, durante una entrevista con Fox News. Allí afirmó que, tras una serie de bombardeos contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico que dejaron más de un centenar de muertos, había llegado el momento de avanzar con ataques terrestres. En ese contexto, sostuvo que “los carteles controlan México” y calificó como “muy triste” la situación del país. Aunque Trump ya había utilizado antes ese argumento, sus declaraciones adquieren mayor peso luego de la reciente operación militar estadounidense en Venezuela.
En el gobierno mexicano buscaron bajar el tono a los dichos. Sheinbaum sostuvo que se trata del estilo comunicacional de Trump y remarcó la intención de profundizar el vínculo bilateral. “Vamos a estrechar más la relación”, afirmó, al tiempo que subrayó la importancia de mantener abiertos los canales de diálogo, consignaron medios internacionales, entre ellos, "El País" en su sección México.
En un escenario regional cada vez más tenso, marcado por la captura de Nicolás Maduro en Caracas y por amenazas de Trump hacia distintos países, la presidenta mexicana reiteró que los mejores resultados en seguridad se alcanzan mediante la cooperación. En ese sentido, señaló que pidió al secretario Juan Ramón de la Fuente que refuerce el contacto con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y recordó que el propio funcionario norteamericano destacó recientemente la buena coordinación con México.
Sheinbaum destacó además el intercambio de información entre ambos países y puso como ejemplo el trabajo conjunto de un grupo de alto nivel que opera desde septiembre. De acuerdo con la mandataria, ese mecanismo demuestra que la colaboración bilateral sigue activa pese al endurecimiento del discurso desde Washington.
La posibilidad de una intervención militar directa sobre territorio mexicano ha estado presente desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. Aunque su alcance ha variado según las declaraciones de distintos funcionarios estadounidenses, el abanico de opciones mencionadas incluyó desde asesoramiento militar y acciones cibernéticas hasta ataques con drones o el despliegue de fuerzas especiales. Si bien el Gobierno mexicano nunca descartó por completo esa amenaza, en las últimas semanas la percepción de riesgo se intensificó.
El antecedente inmediato fue la operación militar lanzada por Estados Unidos en Venezuela, que incluyó bombardeos y dejó un centenar de víctimas, con el objetivo de capturar a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. La acción se llevó a cabo sin la aprobación del Congreso estadounidense y fue presentada por Trump como el inicio de una nueva doctrina de política exterior.
El propio presidente definió esa estrategia como la doctrina Don-Roe, una reinterpretación de la Doctrina Monroe, con un énfasis explícito en el uso del poder militar para asegurar la primacía de Estados Unidos en el hemisferio. Bajo ese marco, las declaraciones sobre México y los carteles del narcotráfico suman tensión a una relación bilateral que el Gobierno de Sheinbaum busca encauzar por la vía del diálogo y la cooperación.