Los rieles de las ventanas corredizas suelen ser uno de los puntos más olvidados del hogar. Allí se acumulan polvo, restos de humedad y suciedad incrustada que, con el tiempo, dificultan el deslizamiento y generan malos olores. Limpiarlos a fondo puede resultar una tarea tediosa, pero un truco simple con papel aluminio se convirtió en tendencia por su efectividad y facilidad de aplicación.
El método no solo permite dejar los rieles impecables en pocos minutos, sino que también mejora el movimiento de las ventanas y ayuda a prevenir la oxidación, prolongando la vida útil de las aberturas.
El secreto está en la acción mecánica del aluminio. Al arrugarlo y usarlo como si fuera una esponja, el material actúa como un limpiador abrasivo suave: arrastra la suciedad adherida sin rayar la superficie y llega a rincones donde otros elementos no alcanzan.
Entre sus principales beneficios se destacan:
- Elimina la mugre incrustada sin dañar el riel.
- Mejora el deslizamiento de la ventana al quitar restos que traban el paso.
- Reduce la humedad acumulada, evitando la aparición de óxido y malos olores.
Cómo aplicar el truco paso a paso
El procedimiento es simple y no requiere productos especiales:
- Arrugá un trozo de papel aluminio hasta formar una bolita.
- Si el riel está muy sucio, rociá previamente con vinagre o agua tibia.
- Frotá la bolita de aluminio por todo el riel, insistiendo en las zonas más complicadas.
- Retirá los restos de suciedad con un trapo seco o una aspiradora.
- Para una limpieza más profunda, pasá un paño húmedo al final.
Cada cuánto conviene limpiar los rieles
Lo recomendable es realizar esta limpieza una vez al mes. En zonas con mucho polvo o humedad, el proceso puede repetirse cada 15 días para mantener las ventanas en buen estado y evitar problemas de deslizamiento.
Para un resultado aún más completo, el truco del papel aluminio puede combinarse con bicarbonato y vinagre, una mezcla que ayuda a desinfectar y eliminar restos difíciles sin dañar el material.