“La achilata es un gusto de helado diferente; todo turista que llega a la ciudad y la prueba queda encantado. Sería muy bueno que se difunda a nivel nacional, para que todos los argentinos puedan acceder a algo típico tucumano, como los alfeñiques, los sánguches de milanesa o la Mirinda Manzana”.
De este modo, Benjamín Tannuré Godward reivindica el refresco propio de la provincia que le da nombre a su nuevo espectáculo de humor, que se estrenará esta noche a las 22.30 en CiTá Abasto de Cultura (La Madrid 1.457), con puertas abiertas desde una hora antes para la consumición en un patio de comidas al aire libre.
“Achilata for export” responde al formato del varieté, un género investigado por su La Teoría del Gran JA! “para combatir el calor con risas, música y mucho humor con sketches, canciones en vivo, stand up, personajes, cambios de vestuario, pelucas y una sorpresa especial”, adelanta. Sobre el escenario estarán además Pablo Vera y Luciana Ramayo, como invitada especial.
- ¿Qué les da el varieté?
- Se ajusta muy bien a este momento del año: son meses que suelen ser de dispersión y vacaciones, donde mucha gente se queda en San Miguel de Tucumán y busca opciones de salida y entretenimiento en tiempos que, para muchos, son complicados. En años anteriores el ciclo funcionó muy bien, con distintos artistas, y esta propuesta apunta a brindar diversión. Ofrece un momento de distracción y una salida con amigos o en pareja, sin que implique un gran gasto. Es decir, resulta ideal para el bolsillo del caballero o la cartera de la dama. Además, como artistas, es un formato que nos permite presentar distintos números que no requieren ensayos colectivos, ya que en su mayoría son escenas individuales. Responde a una estética que ofrece una amplia variedad de lenguajes humorísticos, “como en botica”.
- ¿Los temas abordados son de actualidad?
- Como todos los años, hemos preparado canciones con letras acordes al momento y a las fechas cercanas, como las fiestas o Reyes Magos. Y, por supuesto, resulta imposible escapar a las noticias políticas.
- ¿Qué va a aportar cada uno?
- La idea es que cada sábado haya un invitado diferente, que aporte desde su fortaleza y enfoque un humor distinto. Esta noche estará Luciana, quien viene de Tucson Comedy, y sus intervenciones fluctuarán entre la animación -no olvidemos que es recreóloga- y el stand up. Pablo entregará su virtuosismo en el canto y el transformismo, con momentos cómicos especialmente preparados para la ocasión y monólogos. Y yo sumaré personajes vinculados a las fechas actuales y canciones con letras cómicas.
- Todo dentro de una reivindicación de la achilata.
- Achilata para todos y todas, como el buen humor tucumano que traemos. Merece ser conocida, aunque con cuidado: si se cae en la ropa, no nos hacemos cargo de las manchas eternas.
- Recientemente hubo una polémica en el Concejo Deliberante sobre un registro de achilateros. ¿Qué opinás?
- Me parecen discusiones absurdas, que solo ponen palos en la rueda a personas que buscan ganarse la vida honestamente vendiendo achilata. Tanta reglamentación lo único que logra es dificultar un trabajo que no molesta a nadie y que, además, todo el mundo agradece, sobre todo en verano. Inclusive, la ordenanza propone que los vendedores sean monotributistas. Es decir, ya tienen poca ganancia y encima se les quiere quitar más dinero en impuestos. ¿Qué diferencia económica real le hace al Estado lo que pueda recaudar un simple vendedor ambulante? La venta de achilata existe desde hace décadas, sin problemas ni conflictos. ¿Para qué complicarle la vida a gente humilde? Que se declare de interés turístico municipal: genial. Que se realicen controles bromatológicos: es lo que corresponde. ¿Que tributen? Es un despropósito. No mueve la aguja de la economía. Como tantas veces, la política enfrascada en discusiones vanas que no transforman la vida del ciudadano.
- ¿Sos de consumir achilata?
- Siempre. Desde la salida del colegio, cuando era chico, y me habré ganado más de un reto por mancharme con ese manjar rojo fuego. El que diga que no le gusta la achilata no es tucumano, porque es mucho más que un simple helado: es identidad y nostalgia, asociada a la infancia y a la tradición. Ahora incluso tiene su versión en palito, lo que hace su consumo más cómodo. Por su frescura y sabor, es ideal para el verano. Como este varieté: especial para el público tucumano que se queda en la provincia en vacaciones.