La crioterapia, o más coloquial, el “ponerse hielo” es uno de los mecanismos de tratamiento más afamados y de mayor recurrencia popular por aquellos que sufren de una lesión. Sin embargo, con el tiempo han surgido diversos enfoques que advierten otras maneras de abordar las dolencias por algún tipo de traumatismo. En este caso el protocolo “Peace and Love”, descubierto recientemente puede ser una solución que no necesite de acudir a las botellas congeladas y las bolsas de hielo.

La terapia con frío o crioterapia es una forma de tratamiento de las lesiones muy difundida en el mundo de la salud y deportivo. Al colocar un conductor frío en la zona afectada, este provoca que los vasos sanguíneos, arterias y venas se contraigan. Esto reduce el flujo de sangre al área y ayuda a disminuir la inflamación y la hinchazón.

Protocolo “Peace and Love”, una manera que los estudiosos han encontrado eficaz para tratar traumatismos

Sin embargo, algunas investigaciones han evidenciado que el frío puede retrasar un proceso importante, el de curación, necesario para que esta afección no incomode en un futuro. Para echar luz a estos descubrimientos, los expertos canadienses Blaise Dubois y Jean-Francois Esculier han especificado de qué maneras la crioterapia puede no catalogarse como una solución efectiva y qué otras vías pueden abordar esta situación.

Este enfoque desafía las prácticas convencionales de tratamiento y propone alternativas para acelerar y hacer más eficaz la necesaria curación. El primer paso en este protocolo es justamente abandonar los artilugios que conducen el frío. De acuerdo al manual “Peace and Love”, se deben dejar de lado los antiinflamatorios, entre ellos el hielo. El objetivo es permitir que el proceso de curación siga su curso natural sin interferencias externas.

Nada de hielo y vasodilatación, los fundamentos del protocolo “Peace and Love”

Este enfoque se fundamenta en la evidencia científica que pone énfasis en la impedida vasodilatación, debido al estrechamiento de los vasos anteriormente mencionado. El ensanchamiento de las vías conductoras de la sangre es fundamental para llevar nutrientes esenciales a la zona lesionada, lo que posteriormente ayudaría a la recuperación.

Las diversas revisiones que se realizaron sobre la eficacia del hielo en la recuperación han logrado esclarecer las definiciones de los investigadores. Un estudio sistemático de 22 ensayos clínicos ha dado cuenta de la falta significativa de evidencia de que el hielo colabora a la recuperación.

Optimal Loading: la mejor manera de tratar las lesiones junto con la vasodilatación

Así las últimas investigaciones sobre el tratamiento de las lesiones agudas han evolucionado con el tiempo, con el propósito de encontrar soluciones eficaces para una mayor recuperación. Un mecanismo que ha proliferado es el de “Optimal Loading” (carga óptima), que implica movimientos tempranos que no agraven la lesión ni causen dolor.

De esta manera la recuperación puede sustentarse en pequeños movimientos, paulatinos, adaptados a la capacidad del cuerpo en la etapa de curación. Este enfoque de carga óptima y progresiva ha demostrado ser más efectivo que la inmovilización total y el reposo absoluto. La movilización precoz y la rehabilitación funcional son fundamentales para una recuperación exitosa.