La salmonella es una bacteria que está en el centro de muchas preocupaciones en la salud pública, dado los casos positivos en el norte del país. Más precisamente en Salta, que en lo que va de noviembre se registraron 22 casos, estos se suman al total del acumulado del año que llega a los 845 positivos.

La salmonelosis es una enfermedad producida por el consumo de alimentos o líquidos contaminados con la bacteria salmonella como carnes, carnes de ave, alimentos a base de huevo crudo o leche no pasteurizada. Puede producir intoxicación o infección intestinal, lo que puede devenir en deshidratación.

Cómo tratar los alimentos para evitar la salmonella

Según especialistas, la mejor forma de prevenir esta enfermedad es cocinar de forma correcta los alimentos, tales como huevos, verduras y achuras.

Utilizar agua segura. Si no es agua de red: agregar dos gotas de lavandina por litro de agua o hervirla de 2 a 3 minutos o utilizar pastillas potabilizadoras.

Lavarse las manos con agua y jabón después de ir al baño, después de cambiar pañales y antes de amamantar. También antes y después de preparar alimentos (en especial después de tocar carne cruda) y consumirlos.

Mantener la higiene en la preparación de alimentos.

Utilizar alimentos frescos, limpios, bien cocinados y recientemente preparados.

Lavado de vegetales: lavar y desinfectar cuidadosamente con agua segura frutas y verduras sobre todo si se consumen crudas y en lo posible, pelarlas.

Cocinar bien los alimentos: los huevos hasta que tengan consistencia dura. Si los huevos tienen olor o sabor extraño, no consumirlos.

Las carnes deben estar bien cocidas por dentro y por fuera, hasta que pierdan totalmente el color rosado, teniendo especial cuidado con la carne picada, hamburguesas, albóndigas, empanadas, pastel de carne, achuras, etc. Cocción correcta: cocinar completamente hasta que no queden partes rosadas en su interior y sus jugos sean claros (mínimo 71°C en el centro de la pieza).

No consumir carne si tiene mal olor al momento de prepararla o si perdió la cadena de frío. Las carnes no deben descongelarse más de una vez en caso de haber sido frizadas.

No usar el mismo cuchillo, tabla o mesada donde se apoyó carne cruda para cortar otros alimentos, sin antes lavarlos con agua y detergente.

Evitar la contaminación cruzada: en las áreas de preparación de alimentos limpiar y desinfectar las superficies, las tablas de cortar y los utensilios después de que hayan tomado contacto con carne cruda y/o sus jugos.

Separar las carnes crudas y/o sus jugos de los alimentos listos para consumir, principalmente durante la compra, el almacenamiento y la preparación de los mismos.

Consumir leche, derivados lácteos y jugos que estén pasteurizados.

Conservar alimentos frescos y cocidos en la heladera.

Evitar la ingesta de medicamentos sin indicación médica e infusiones caseras.