Gran parte de la vida en Tucumán se ordena alrededor del piedemonte, aquel punto donde nacen las montañas. Atraviesa la capital, Yerba Buena, Tafí Viejo, Lules, Famaillá, Concepción y sigue hasta La Cocha. En todos esos municipios se desarrolla el día a día de miles de tucumanos; y allí hay un constante y rápido avance de la urbanización -desmedida en algunas zonas-, hecho que se ve cabalmente con las lluvias y las posteriores inundaciones. Con el cambio climático, es probable que la situación sólo empeore y ponga en riesgo a quienes viven en estos espacios. Por eso es necesario empezar a tomar acciones preventivas; pronto llegarán las tormentas producto de El Niño; con ello, habrá lluvias intensas que repercutirán en el piedemonte. El momento es ahora.

Con esa premisa, ayer se reunieron profesionales de la comunidad científica y autoridades de la Municipalidad de Yerba Buena. Allí presentaron una agenda municipal para el cambio climático. Se trata de una propuesta con tres focos: 1) manejo de sistemas hídricos, 2) mitigación del efecto isla de calor y 3) prevención de enfermedades tropicales. La idea es desarrollar medidas para mitigar el impacto del calentamiento en el piedemonte. ¿Lo mejor? Esa propuesta podría aplicarse a toda la provincia. Y en todo el noroeste.

Las estrategias técnicas fueron desarrolladas por profesionales del Conicet y del Instituto de Ecología Regional (IER). Fue Ricardo Grau -investigador del Conicet y director del Instituto Científico de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT)- quien presentó el plan. “Son tres ejes los que hemos definido como prioritarios, pero no son los únicos. Es necesario plantear soluciones, y estas llevan tiempo. Si queremos disminuir las inundaciones, hay que empezar: con obras hidráulicas, con sistemas de alerta [...] hay que mitigar los calores y prever medidas para las enfermedades tropicales. No podemos evitar todas las consecuencias del cambio climático, pero sí podemos prepararnos, hacer campañas preventivas y disminuir al mínimo las posibilidades”, resumió en diálogo con LA GACETA.

Del evento también participaron Pablo Sesma, vicedecano de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT; Ignacio Gasparri, director del IER; Alfredo Grau, ingeniero agrónomo; Claudio Bravo, experto en ingeniería hidráulica y ambiental; Augusto Bellomio, nuevo director del Conicet NOA Sur; y Pablo Quiroga, titular de Medio Ambiente de Yerba Buena.

Propuestas

“Hay zonas bajas que quedan inundadas por el agua; y eso probablemente aumente por el calentamiento. Tenemos una mesa de trabajo y muchas de las investigaciones ya vienen en curso; lo que se hace ahora es empezar a tomar decisiones para los próximos meses”, indicó Grau para adentrarse en el plan de acción. Para entender las medidas, vamos por ejes: en lo que respecta al agua, se explicó que es altamente probable que: a) se intensifiquen los eventos de lluvia y de sequías extremas y b) haya más inundaciones por la urbanización, aun en un escenario climático estable. La posible solución es la de ordenar territorialmente el piedemonte, mejorar la infraestructura hidráulica y crear sistemas de alerta.

Las medidas -advirtieron los gobernantes municipales- se empezarán a implementar a la brevedad. El segundo eje, relacionado con la isla de calor, se toma por un problema global: el aumento de las temperaturas por el crecimiento de superficies que absorben calor y lo reflejan (como las calles pavimentadas o las playas de estacionamiento). Para esto se sugiere forestación urbana, forestación en playas de estacionamiento, nuevos parques urbanos y la promoción de arquitectura adaptativa.

El último punto tiene que ver con las enfermedades tropicales. Según indicó Grau, el aumento de las temperaturas incrementa la aparición de enfermedades infecciosas, como el dengue, zika o chikunguña, a la vez que aumentan las patologías vinculadas a golpes de calor. Para ello se propone erradicar microbasurales, identificar zonas vulnerables y monitorear vectores.

Implicancias

Todo esto, esbozado en la presentación, es resultado de un trabajo que se viene realizando hace dos años, advirtió en la reunión Mariano Campero, intendente de Yerba Buena. “Para nosotros, como municipio, es clave trabajar en conjunto con los científicos, con la academia, con los que se dedican a temas que son claves para la vida diaria”, dijo y agregó: “lo que estamos viendo es la posibilidad de trabajar en un nuevo plan estratégico a 50 o 70 años, y a su vez, mantener la limpieza de todos los canales y de los imbornales. El Parque Prebisch en este sentido va a jugar un rol muy importante porque forma parte de esa estrategia de no inundabilidad. Es decir, estamos trabajando con obras muy concretas, y con la comunidad científica vamos a planificar y establecer estas acciones a 10 años, 15 años, 20 años, para el beneficio no tan sólo de nuestra ciudad, sino también para la provincia de Tucumán. Por eso, con esta reunión de alguna manera la idea también es abrir la mesa, invitar a otros gobiernos locales y abarcar un tema que es muy importante’’.

La presentación se hace ahora, para empezar a trabajar antes del verano. “Se espera que para esa época el clima sea más extremo, con sequías más largas y con lluvias intensas y estas situaciones causarán estrés en los ecosistemas y las ciudades del país”, advirtió Gasparri, director del IER, que luego amplió a este medio. “Nosotros, como sociedad, tenemos que acostumbrarnos a que vamos a tener que vivir en una situación más exigida desde el punto de vista climatológico. Es algo que no vamos a poder cambiar; el cambio climático es un hecho. Y tenemos que aprender a convivir, en términos sociales, con estas situaciones. Las ciudades pueden adaptarse a estas nuevas exigencias, con obras de infraestructura y con soluciones basadas en la naturaleza. Lo que nosotros hacemos, como instituto, es investigar y promover estas alternativas -comentó-; en el piedemonte hay una alta concentración de población y de infraestructura. En ese espacio se mueve el eje económico de Tucumán; es el corazón productivo [...] y si no hacemos nada, se van a inundar más frecuentemente las calles, va a haber más colapsos de infraestructura, los daños materiales serán más y además se promueven los vectores. Y todas las soluciones que impulsamos están pensadas en forma global; pueden ser aplicadas en otros municipios”.