Que se abran las flores

La instalación de El Bondi Colectivo “Teatros de Saturno Indoor” ganó el Salón de Arte Contemporáneo, que se expone en el MUNT. Mención especial a Virginia Buitrón.

LEYENDA. dfasdf asdfasdas fasdf asdf asdfasdfasdfasdfasdfaanxknAKCNn,cn,N,MNC,MN,m.na, la gaceta / foto de diego araoz LEYENDA. dfasdf asdfasdas fasdf asdf asdfasdfasdfasdfasdfaanxknAKCNn,cn,N,MNC,MN,m.na, la gaceta / foto de diego araoz

Adecuada iluminación, ventilación, temperatura, sistema de riego y cuidados intensivos demanda un indoor que es, sencillamente, un espacio de cultivo. Aunque, es verdad, la cultura urbana y la cannábica en particular, lo relacionan directamente con la plantación de marihuana que en este espacio florece en pocos meses.

La instalación del grupo El Bondi Colectivo “Teatros de Saturno Indoor” ganó el Salón de Arte Contemporáneo que la Universidad Nacional de Tucumán montó en su Museo (MUNT, San Martín 1.545), en la sala más pequeña de ese solar: el grupo está integrado por Matías Zelarayán, Maximiliano Romero Almenar y Roque Manzaras. La artista bonaerense Virginia Buitrón obtuvo una mención por su instalación realizada con cáscaras de naranjas, denominada “Mañana será igual de diferente”.

MENCIÓN ESPECIAL. Virginia Buitrón trabajó con cáscaras de naranja para su instalación “Mañana será igual de diferente”. MENCIÓN ESPECIAL. Virginia Buitrón trabajó con cáscaras de naranja para su instalación “Mañana será igual de diferente”.

En tres ataúdes construidos con cardón, numerosas plantas (detalladas en una anotación) conviven con cinco plantines de marihuana, que figuran con sus nombres propios. Romero, yerba buena, matricia, albahaca, orégano y caléndula se confunden con las variedades de River Haze, Corazón Púrpura, 4 K y Merry, entre otras. Mientras este periodista recorre la muestra, es tentador pensar en la vida y la muerte (unas manos emergen de la tierra que se encuentra en los mismos ataúdes), pero un visitante le comenta a otro que son plantas para curar: toda una definición, toda una reflexión.

A menos de dos metros, frente a los ataúdes se encuentra un dibujo de la famosa obra de Goya, “Saturno comiendo a sus hijos”, de su llamado Período Negro. ¿Pero quién es Saturno sino un protagonista de la escena mitológica que ya había pintado Rubens? “Los Teatros de Saturnos” se llama también una inmensa instalación del artista argentino Adrián Rojas Villar, que puede observarse en el intertexto de El Bondi.

Efímeros, provisorios, experimentales y de lenguajes equívocos, las obras que se pueden visitar en el MUNT dan cuenta de lo difícil que debió ser la decisión del jurado. Es el presente, claro está, pero que arrastra el pasado sin poder deshacerse de él. Un pasado diferido, como sostendría Jacques Derrida. Pero más que efímeros, transitorios, porque surgirán semillas; mutarán de un estado a otro.

Citas e intertexto

No es la primera vez que El Bondi sorprende con proyectos de gran escala y, desde su producción artística toma posición sobre temas que polemizan entre distintos grupos sociales. En 2018, en la sala central del MUNT, instalaron “Duty Free. Zona Franca”, en la que funcionaba una fotocopiadora a la par de proyecciones de tutoriales e imágenes citas de otros autores, incluso de los mismos que se encontraban en la sala. “La propiedad es un robo”, escribieron en una de las grandes paredes, forzando el intertexto que, se sabe, no funciona solo. Luego, los artistas presentaron en la Bienal Joven en el Centro Cultural Recoleta, con “C-14”, un taller de cerámicas con iconografías de la cultura de Santa María.

MENCIÓN ESPECIAL. Virginia Buitrón trabajó con cáscaras de naranja para su instalación “Mañana será igual de diferente”. MENCIÓN ESPECIAL. Virginia Buitrón trabajó con cáscaras de naranja para su instalación “Mañana será igual de diferente”.

Su primera obra fue la construcción de un tanque de dimensiones reales, que estaba encerrado en un cuarto (en un hostal de Buenos Aires al 600); era diciembre de 2013, transcurrían los días en que la Policía liberó zonas para los saqueos, enfrentamientos y represión. También constituyeron un asentamiento a orillas del río Paraná (“Golondrina”) y pasearon por museos y pubs un carro cartonero.

El tiempo, ese gran tema del arte en general y puntualmente del contemporáneo en especial, también está presente en la obra de Buitrón, cuyo título ya provoca una reflexión en la que se debería detener. “Mañana será igual de diferente” desestabiliza una situación: el pasaje inevitable de un estado a otro, de la naranja a su cáscara, y de las distintas formas que adquiere el objeto y sus diferentes aromas en el transcurso de los días, de las semanas. Esas “inservibles” cáscaras van cambiando de color, de olor, de forma. Una situación similar ocurre con el Patio de las Naranjas ubicado en el MUNT,

Decisiones

En esta edición del salón se presentaron 190 propuestas y fueron seleccionadas cinco. Aparte de las dos ya descriptas, el jurado integrado por Ana Teitelbaum, Fernando Farina y Andrei Fernández eligió también las de Manuel Fernández y Nicolas Martella, con “Teoría estética”; Colectivo Umas (Ludmila Ríos Guillén y Alejandra Lamelas) con “Constructo de contemplación de lo finito”; y a Guadalupe Rearte con “Paisaje conativo”. Anoche, en el edificio ddel museo, El Bondi se llevó el cheque de $200.000 y se entregó una mención especial a Buitrón.

Pero más allá de las decisiones del jurado, bien vale una nueva visita al salón para detenerse en los otros trabajos, como el “Agarrá la pala”, o “Teoría estética”.

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