Jorge Rojas trae un viaje inspirador de nuevas canciones

El artista llega hoy por primera vez, munido de un repertorio cada vez más personal. La solidaridad y la producción musical.

CON EL PÚBLICO. Una zamba, una chacarera o un huayno son las marcas de identidad de Jorge Rojas, pero también sorprende con las novedades.  CON EL PÚBLICO. Una zamba, una chacarera o un huayno son las marcas de identidad de Jorge Rojas, pero también sorprende con las novedades.

Porque en este viaje soy un pasajero

con los pies descalzos, con el alma en vuelo.

Solamente un viaje, eso es lo que tengo.

Y este corazón que me trajo aquí

seguirá latiendo.

En el estribillo de “Viaje”, la canción que inicia el flamante disco homónimo de Jorge Rojas, declara poéticamente su recorrido personal y artístico, lleno de novedades.

Hoy, a las 21, el teatro Mercedes Sosa (San Martín 469) recibe por primera vez al músico nacido en Cutral Có, salteño por adopción.

Rojas entrega sus últimas composiciones inspirado por nuevas fuentes, a partir de su participación activa en diversos talleres de composición.

“Me empecé a sumar a talleres en Uruguay, Chile, México, Colombia. Justo hasta antes de pandemia había hecho tres viajes, y el 20 de marzo 2020 tenía un pasaje que se canceló. Pienso retomarlos próximamente. Por ejemplo, la canción “Viaje” nació en un taller con cinco autores en Ciudad de México. Terminó dándole título a este nuevo proyecto, y así he ido trabajando en distintos lugares y compartiendo ideas. Había momentos en que me tocaba a mí dar a conocer nuestros ritmos. Son muy novedosas para otros autores las estructuras de la chacarera, de la zamba, y ritmos que para uno son cosa de todos los días. Ha sido muy gratificante saber que hay características de nuestra música que pueden atraer a otros autores. Fue un viaje que se planificó con la intención de crecer, de poder estudiar, de tener más recursos, más historias a la hora de componer una canción, más paisajes y colores. Empecé a encontrar esas nuevas motivaciones. A eso fui, y volví con canciones -esa era la idea- que forman parte de esta propuesta.

- Pero tu esencia nativa permanece en ritmos y en temáticas.

- Por más que uno vaya a otros lugares a aprender, la esencia de nuestros ritmos está presente. A la hora de componer uno va dejando su rastro y eso tiene que ver con nuestra música. Las temáticas van variando. En un taller siempre se da el tema del amor, pero también entran los paisajes, por ejemplo. Justamente en los talleres se trabaja para definir las temáticas de las canciones. Este disco reúne canciones de amor, de la vida, y conceptuales, con ese abanico de recursos que he ido a buscar.

- ¿Cómo recibe el público tus nuevas canciones?

- En uno de estos talleres hice la canción “Olvida que te he amado”. Estábamos viendo guajira: había un autor cubano que daba el ritmo. Yo me quedé muy pegado con eso y después, cuando volví al hotel, empecé a componer con ese ritmo y terminé haciendo esta canción, que hoy es la más vista. Creo que la gente espera de mí una zamba, una chacarera, un huayno, porque sabe que puedo hacerlos; llevo muchos años haciéndolo, forma parte de mi identidad. Y también hay otra parte que llama la atención y sorprende. Siento que mi público lo toma bien, que la respuesta es visible: en mi canal de YouTube están las cifras.

- En Cosquín y en “Encuentro en el estudio”, con Lalo Mir, te vimos con una superbanda que hasta incluye vientos de metal; vas agrandando tu propuesta musical.

- A través del tiempo van pasando cosas: yo trabajé con formaciones netamente folclóricas, con bandoneón, violín y guitarras por mucho tiempo. A medida que vas explorando la música vas encontrando nuevos colores, nuevos sonidos. Al principio veía muy lejano poder tocar con una banda que tuviera bronces. De repente hoy, después de los talleres, empiezan a ser más habituales, me animo a trabajar así. Es un desafío para mí porque yo nací como un intérprete folclórico y hoy poder romper barreras es animarme a otras cosas. Y estar consciente de que el desafío llevó un trabajo, un sacrificio para poder hacerlo de la mejor manera. Eso también significa enriquecerse desde ese lado. Hoy trabaja conmigo una banda de tremendos profesionales y estoy seguro de mi música crece. Ellos son: en batería Achi Bevilaqcua, en bajo José Gómez, en guitarra Marcelo Cáceres, en piano Mauricio Griotti, Marta Rodríguez en trombón y Leo Ricciardino en trompeta y acordeón.

- Hace poco se realizó una nueva edición del Encuentro Cultura Nativa (Jornadas de Deporte, Educación, Salud y Cultura en el Chaco salteño), movida en la que participás desde hace 15 años.

 - Terminamos dándole vida a la Fundación Cultura Nativa. Lo que me lleva a mí al camino de la solidaridad es el conocimiento del lugar y la adversidad que atraviesan la zona y su pueblo. El municipio de Santa Victoria Este, en el Chaco salteño, está habitado casi en su totalidad por pueblos originarios. Su realidad está históricamente relegada, y su cuestión cultural les hace muy difícil poder ser parte del sistema. Es muy difícil integrarlos. Nuestra labor desde la fundación es dar visibilidad, y encontrar los caminos para la integración de un pueblo que está muy marginado. Esa situación lo pone en estado de extrema pobreza; el acceso a la salud y la educación son difíciles. La fundación trabaja en áreas muy vulnerables como la salud. Vamos con médicos en un programa con operativos clínicos y quirúrgicos para dar soluciones. También sostenemos a estudiantes que van a formarse a la ciudad para que después vuelvan a su pueblo. En la fundación trabajamos con muchos voluntarios, y requerimos mucha logística.

- ¿Está trabajando tu estudio de grabación en Anisacate, Córdoba?

- En pandemia sirvió para producir y trabajar en nuestros proyectos familiares. Ahora recién se está abriendo un poco más a artistas que están viniendo a grabar sus discos.

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