Argentina en crisis: ¿qué puede pasar hasta 2023?

Los desequilibrios económicos se acumulan, mientras la sociedad espera propuestas hacia el futuro más que medidas de fondo de la actual gestión de Gobierno.

Argentina en crisis: ¿qué puede pasar hasta 2023?

Los argentinos están perdiendo la noción de los precios. Lo que hoy vale $ 5, tal vez mañana les cueste $ 7 por efecto de una inflación que se ha tornado incontrolable y que, cada día que pasa, conduce a más familias hacia el umbral de la pobreza. El consumo está cayendo; no hay demasiado margen para endeudarse con la tarjeta de crédito y los préstamos personales tienen tasas que llegan a triplicar el valor de lo solicitado una vez que se agota el plazo para cancelarlo. La Argentina está muy cerca de ocupar el top five global en inflación. Según el relevamiento de expectativas del Fondo Monetario Internacional (FMI), Venezuela lidera el ránking con una inflación interanual que puede llegar al 500%. Sudán se ubicaría este año en el segundo puesto, con 245% y luego Zimbabue, con un 86,7%. Los cinco primeros lugares se completarían con  Turquía (60,5%) y Yemen (59,7%); un poco más atrás se ubicaría la Argentina, con un Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 51,7%, de acuerdo con el organismo internacional. Sin embargo, el país podría trepar al cuarto lugar si es que se toman en cuenta las estimaciones de las consultoras privadas, que prevén una tasa del 70%.

La incipiente recuperación de la economía argentina pospandemia parece haber llegado a su fin, con una desaceleración de la actividad, por efecto de la incertidumbre global y por la falta de políticas locales para estabilizar la macroeconomía. A esos problemas domésticos hay que sumarle las pujas políticas que no sólo se dan entre Gobierno y oposición, sino que se recrudece en el seno del propio oficialismo. Además, será de relevancia la nueva dinámica que adquiera el acuerdo con el FMI, de acuerdo a los posibles cambios en metas y objetivos que surjan a partir de la primera revisión trimestral, advierte Invecq Consulting.

Los desencuentros entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner son parte del problema de fondo en la gestión. El “riesgo político” crece en sintonía con el “riesgo país”, mientras la confianza de la administración sigue bajando por el ascensor. En el mercado están convencidos que la Casa Rosada nunca tuvo un plan económico, pero sí muchos funcionarios que se creyeron ministros de Economía. De allí la multiplicidad de interlocutores ante el sector privado que ya no espera una estabilización de las reglas de juego que les permita invertir, tal como lo han señalado varios sondeos realizados por las cámaras que representan a empresarios y a industriales.

¿Cuánto tiempo aguantarán los argentinos un escenario de crisis, de inflación creciente y de falta de perspectivas acerca del rumbo del país? Los analistas económicos y políticos consultados por LA GACETA coinciden en afirmar que la sociedad se acostumbre a tantas crisis que, incluso, ha generado ciertos anticuerpos para aguantar y esperar el próximo turno electoral, con la idea de que el nuevo gobierno puede encarrilar el rumbo. Además señalan que ni en el oficialismo ni en la oposición existe la idea de que Alberto Fernández termine su mandato antes de tiempo.

Se habla mucho de cuándo explotará la situación económica como consecuencia de las medidas tomadas en 2020 y 2021 para enfrentar la pandemia. Lo cierto es que la explosión ya ocurrió y el costo social se pudo ver en elevadas tasas de inflación, desempleo, pobreza e indigencia, expresa a LA GACETA el economista Adrián Ravier.

Según el director del Master en Economía y Ciencias Políticas en Eseade, muchos países se ha visto una recuperación muy rápida de estos datos, una vez suspendidas las medidas de cuarentena por la pandemia de la Covid-10. En la Argentina -compara-, si bien se repite la tendencia global, hay que reconocer que es “a pesar del gobierno y su política económica” y que la recuperación es gradual, lenta e incompleta. “Argentina aún no logra superar el nivel de ingresos de noviembre de 2017, que es el último pico de actividad. Todavía queda capacidad ociosa, lo que habla del fracaso del modelo. Pero es más grave aún, pues quedan desequilibrios fiscal, monetario y cambiario, que dejarán para el futuro mayores problemas”, advierte el doctor en Economía Aplicada.

Ravier agrega que la Argentina aún mantiene el desequilibrio fiscal primario, que ni siquiera incluye en la ecuación los compromisos por la deuda. “El desequilibrio monetario es más sensible aun, pues la inflación sigue subiendo, a la vez que se multiplican los controles de precios, el atraso cambiario y de tarifas y se suman abultados pasivos en el banco central comprometiendo el futuro del país”, se explaya. Y explica: lo que queda por verse es cuándo el Gobierno tendrá que reconocer los costos de liquidar esos pasivos monetarios, lo que puede volverse una nueva crisis inflacionaria con fuerte devaluación y consecuentes costos sociales. “Si hubiera en el presente un retiro masivo de los depositantes de sus plazos fijos en los bancos, el dinero en circulación más que se duplicaría, y eso provocaría inflación de tres dígitos, con su consecuente impacto a la baja en la demanda de dinero, provocando una hiperinflación”, advierte. Para evitar esto la autoridad monetaria se limita a subir gradualmente las tasas de interés, pero está claro que esto tiene un límite. “Lamentablemente la economía no nos provee herramientas para prever el timing de este proceso, pero ocurrirá a menos que se ofrezca un programa económico creíble y sólido que convenza a los agentes económicos que el incendio puede evitarse”, considera. La pobreza acecha, en la medida que se precipita el poder adquisitivo de la sociedad. Para tener una idea de la pérdida de valor que ha tenido la moneda argentina, señala el economista Eduardo Robinson, el costo de la Canasta Básica Alimentaria para una familia tipo era de $ 5.528 en enero de 2017, mientras que su valor a abril de este año fue de $ 42.526. Para una Canasta Básica Total, que además de alimentos incluye otras servicios e indumentaria, era de $ 13.323 hace un lustro, mientras que en abril pasado trepó a $ 95.260

La mirada política

El sociólogo Hugo Haime no ve que hayan dirigentes que terminen empujando a Alberto Fernández al abismo político, sencillamente porque nadie está preparado para tomar en este momento el timón del barco en medio de una tormenta casi perfecta. Y eso está relacionado con otro fenómeno que ha creciendo en los últimos tiempos: la falta de credibilidad es tranversal hacia toda la política, sea oficialista u opositora, indica el consultor. “La cuestión se profundiza porque el Frente de Todos y Juntos por el Cambio perdieron su identidad. De un lado, no pueden hablar de justicia social si no hay unidad; del otro, la atomización es similar, y por eso emerge una figura como Javier Milei”, puntualiza. Haime acota que la sociedad no sabe en quiénes apoyarse y eso alimenta la sensación de hartazgo. Los problemas no se agudizan, como sucedió a fines de 2001 y principios de 2002, por ejemplo, porque la bronca de las franjas sociales más necesitadas se apoyan en los movimientos sociales, sean financiados por el Estado o por la izquierda; además, hace dos décadas el propio Gobierno se apropió del dinero de la clase media, recuerda el sociólogo consultado por LA GACETA. Otro efecto que puede contribuir a un tránsito un poco menos traumático hacia el recambio institucional es que el año puede terminarse antes de tiempo -desde noviembre- ya que, según Haime, el Mundial de Fútbol cambia temporalmente el eje de discusión de los argentinos y luego arrancarán los turnos electorales en las provincias. La gran pregunta que subyace en la Argentina, al analizar las demandas ciudadanas, está relacionada con la intención de contar con un Estado más eficiente o terminar directamente con el Estado; si el de Argentina es un Estado que se devora todo o si se trata de otro que no cumple cabalmente con sus funciones. “Esa será la discusión de los próximos meses”, plantea Haime.

¿Por qué cree que no se profundizará la crisis? Aníbal Urios, director de DC Consultores, señala que la sociedad ha madurado más que la clase dirigente y, por eso, no hará ningún escándalo que implique terminar antes el mandato de Alberto Fernández. “Esa sociedad está esperando que termine su gestión y luego dar una vuelta de página. Si hay intervención de la clase política para que la sucesión sea antes de tiempo, hay que mirar si los propios (más que los opositores) le dan el empujón hacia el abismo, algo que la sociedad no está dispuesta a convalidar”, fundamenta. Urios indica que el resultados de las últimas elecciones son una clara muestra de que la economía le termina pasando factura a la política. “Le pasó a Cristina; también a Mauricio Macri y ahora a Alberto. La cuestión es que la sociedad le está cerrando la puerta al verso como eso que decía Macri de pobreza cero o llenar la heladera como sostenía Alberto. Me parece que ahora necesitan que los convenzan de una manera más trascendental y contundente”, sintetiza.

Desde la consultora Zuban, Córdoba y Asociados, su director Gustavo Córdoba, afirma a nuestro diario que un esquema inflacionario incontrolable es un factor que irrita notablemente a la sociedad y lima las políticas que pudiera tener el Gobierno. “Si la clase dirigente no asume su responsabilidad puede darse un fenómeno que en Europa lo relacionan con la desafección, la tensión y la recesión democrática, ya que causa un sistema de altísima negación no con la democracia en sí, sino con la representatividad política”, indica. Y acota: “la diferencia respecto de la crisis de 2001 es que, en aquel momento, los argentinos decían que se vayan todos, y hoy eso se canaliza por lo que proponen algunos candidatos como Javier Milei. Sin entrar a considera sus propuestas, la gente está dispuesta a votarlo porque la dirigencia que, en la teoría, sabía gestionar el Estado, lo ha hecho de manera deficitaria”.

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