TODO ESTÁ INMÓVIL, COMO PETRIFICADO. Vista de las instalaciones de apoyo de la Estación de Trenes: vagones y materiales aguardan la reapertura del edificio cerrado por un defecto del puente ubicado sobre el río Salí. LA GACETA / FOTOS DE FRANCO VERA

El tiempo “se rompió”
El Reloj del frente de la Estación luce a punto de perder las manecillas
El mal estado de la máquina que corona la Estación de Trenes predica sobre el estado general del edificio. El tictac detenido da la impresión de que el tiempo “se rompió”. El reloj, en efecto, perdió parte del fondo. Y, como se aprecia en la foto, parece a punto de quedarse sin las agujas, avería que sería lamentable para una pieza tan antigua y emblemática. La falta de uso de la Estación, en efecto, empeoró su aspecto. Puertas adentro, escombros y residuos sustituyeron a los pasajeros y equipajes que dos veces a la semana animaban esta zona de la ciudad. Aunque hay signos de trabajos de refacción, todo indica que la terminal que “duerme” desde antes del inicio de la pandemia seguirá cerrada al menos en el corto plazo.







