Un gesto del Presidente a Manzur, ante la ola de rumores

El jefe de Gabinete vive un verano tormentoso, pero espera que el clima mejore. ¿Cuáles son las alternativas que cuenta si se va de la Rosada?

EN MORÓN. El presidente Alberto Fernández saluda a Manzur durante un acto en el partido bonaerense. tn EN MORÓN. El presidente Alberto Fernández saluda a Manzur durante un acto en el partido bonaerense. tn

Los políticos no sólo hablan a través de declaraciones públicas. También lo hacen con los gestos. El de ayer ha sido tal vez el más esperado por Juan Manzur, que aún sigue en el ojo de la tormenta veraniega a raíz de los rumores acerca de su eventual salida de la Jefatura de Gabinete de la Nación. El presidente Alberto Fernández le estrechó las manos y, con ese gesto, lo respaldó. Pero no es suficiente. El gobernador en uso de licencia viene desde hace varias semanas cultivando un perfil bajo que lo ha llevado a pensar cada movimiento que realiza. No se ha ido de vacaciones, como casi religiosamente lo ha hecho cerca de su cumpleaños. Algunas escapadas a Pinamar junto con su familia, pero sin perder de vista su despacho de la Casa Rosada. Sabe que le están “cascoteando el rancho”, pero aguanta y aguantará los embates de propios y extraños, señalan desde su entorno.

Manzur no tiene intenciones de salir por la ventana o por la puerta de atrás de la Casa Rosada. El ingreso a la marquesina oficialista ha sido uno de sus objetivos desde el primer minuto que apoyó la precandidatura presidencial del propio Fernández. Se le dio en base a una derrota del Frente de Todos en la Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el 12 de setiembre pasado. Una semana después de esa derrota electoral se incorporó al gabinete nacional tras varios llamados de Fernández y con la venia de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Su perfil alto apenas ingreso al elenco nacional le ha llevado a cosechar celos internos que, según los manzuristas, son los que originan los rumores de renuncia del presidente del distrito Tucumán del PJ a su actual cargo nacional. Casi sin querer, su manera de gestionar respondía, en cierto modo, a las críticas que la propia Cristina había hecho hace algunos meses cuando criticó a los funcionarios que no funcionan. Fue una casualidad, señalan los allegados a Manzur.

CON JALDO. Manzur viene seguido a Tucumán; la última vez no avisó.  CON JALDO. Manzur viene seguido a Tucumán; la última vez no avisó.

La gota que rebasó el vaso oficialista fue el freno del Congreso nacional al proyecto de Presupuesto 2022. Esa decisión le confería más poder a Manzur para consolidar su figura no sólo en Buenos Aires, sino también en las provincias, ya que varios de sus pares gobernadores esperaban -y aún aguardan- que el tucumano redistribuya partidas para ejecutar obras públicas. Varios de ellos ya han pasado por la oficina del jefe de Gabinete a presentar los proyectos. Es el nexo que Manzur tiene hoy con el selecto grupo de gobernadores peronistas. Hoy, por ejemplo, el tucumano acompañará al ministro de Desarrollo Social, Juan Zavaleta, en una visita protocolar a Salta, donde será recibido por el mandatario local, Gustavo Sáenz.

Viajes fugaces

El gobernador tucumano en uso de licencia viene más seguido que antes a la provincia. Por caso, sin previo aviso a autoridades y a dirigentes políticos, Manzur llegó el viernes y, al día siguiente, emprendió viaje a San Juan, junto con su familia. Al día siguiente, en Perfil, trascendió la noticia de que el médico sanitarista dejaría de ser parte del elenco albertista en las próximas semanas. “La salida no es urgente y será acordada con el Presidente antes del fin del verano”, señaló el artículo.

La información comenzó a inundar los grupos de WhatsApp de ministros y de dirigentes justicialistas locales. La pregunta fue siempre la misma y con otro interrogante: “¿será verdad?”

Ni el viernes ni ayer Manzur ha declarado actividades en la agenda que habitualmente difunde, públicamente, Presidencia de la Nación. Por la tarde, el Presidente apareció con Manzur en un acto en Morón. Hubo un apretón de mano, pero no declaraciones. En otros tiempos, Alberto Fernández hubiera echado por tierra cualquier versión. Esta vez no lo hizo.

Sólo el vicejefe de Gabinete, Jorge Neme, salió a hablar sobre el asunto. La mano derecha de Manzur calificó como muy buena la relación con el jefe de Estado. Y ponderó a su jefe directo. “Es un dirigente de enorme experiencia en la gestión que fue convocado por el Presidente para poder colaborar en una situación difícil después de la derrota electoral”, recordó el ex secretario manzurista de Relaciones Internacionales de la provincia. “Como digo yo: se puso la mochila y salió a caminar por la provincia de Buenos Aires, fundamentalmente, y fue un apoyo para los gobernadores”, continuó en una entrevista concedida a Radio 10.

El silencio de Jaldo

Los rumores sobre la probable salida de Manzur del gabinete nacional llegaron a oídos y al celular del vicegobernador en ejercicio del Poder Ejecutivo, Osvaldo Jaldo. Él no habló con su compañero de fórmula, y si lo hizo, lo mantiene en reserva. El tranqueño sabe que está ocupando un sillón de prestado, pero no pierde de vista que su proyecto se vincula con el mismo cargo en las elecciones de 2023. Jaldo conoce las reglas de juego. Tarde o temprano deberá devolverle al cargo a su ocupante natural. La oficina de presidencia de la Legislatura siempre está preparada por si debe retornar al edificio de Muñecas al 900 de esta ciudad. Mientras tanto, gestiona. Como lo hizo ayer en los Valles, cuando visitó a los pobladores afectados por las intensas lluvias, a quienes se les otorgó ayuda. Y hoy irá a Tapia para inaugurar un plan de viviendas para poblaciones rurales y de comunidades originarias. La continuidad de las inauguraciones de obras públicas dependerá de la muñeca política e institucional de Manzur. Jaldo sigue atado a ese destino. Los manzuristas y los jaldistas siguen atónitos frente al nuevo escenario, de la misma forma que terminaron en septiembre cuando Manzur se fue a Buenos Aires y su ocasional adversario en la interna, Jaldo, se quedó para reemplazarlo en la gobernación. Cosas de la política.

Las versiones acerca de un alejamiento de Manzur de la estructura nacional seguirán tejiéndose, señalan en el búnker oficialista. El jefe de Gabinete de la Nación se aferra a su capital político. Hoy la situación lo puso más cerca de Cristina que de Alberto Fernández. Pero no es el único al que el “albertismo” observa con desconfianza. El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, también está entre algodones en la relación con los hombres y las mujeres cercanos al Presidente. Alberto, mientras tanto, espera. El acuerdo con el FMI y la situación geopolítica que une a su gestión con Rusia lo ponen entre la espada y la pared. Manzur, en tanto, se sintió ayer más cerca de Estados Unidos, cuando participó de la presentación oficial del nuevo embajador de Estados Unidos en la Argentina, Marc R. Stanley. El tucumano se mueve más en el eje occidental de la política.

¿Y si se va?

Nadie sabe qué sucederá con el Gobierno nacional y con Manzur incluido. Hasta marzo, la gestión de Alberto Fernández tendrá que definir qué hará con el acuerdo con el FMI. El ministro de Economía, Martín Guzmán, y el propio Manzur se inscriben entre los negociadores. El primero sigue dando explicaciones; el segundo espera su turno en el banco de suplentes.

Si las versiones se convierten en realidad. Manzur tendrá dos caminos: el directo, que lo conduce a la Casa de Gobierno, u otro que le permitiría seguir en la mesa de decisiones nacionales: el Senado. Para eso, tendría que pedirle la banca a Pablo Yedlin. En esta hipótesis, el licenciado gobernador tendría un rol político que mantendría sus aspiraciones nacionales para 2023. Aún más, su protagonismo iría de la mano de sus buenas relaciones con Cristina y con Massa. Esa no sería una buena noticia para el albertismo, que quiere emerger como fuerza propia dentro del Frente de Todos

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