Crimen del cantante de hip hop: “Salí a defender a mi hijo, luego entré y puse llave por miedo”

Quiroga, acusado de homicidio agravado, dio su versión. Quedó detenido por 180 días.

08 Dic 2021 Por Santiago Re
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EL IMPUTADO. Andrés Quiroga junto a su defensor, Nelson Monasterio. IMAGEN CAPTURA DE VIDEO

El enfermero Andrés César Quiroga, de 46 años, fue formalmente acusado de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y quedó detenido con prisión preventiva por 180 días hasta tanto avance la causa por el crimen del cantante de hip hop Lisandro Bravo, de 20 años.

Ayer Quiroga declaró y, lo más llamativo de su versión quizás fue que no habló de que el hecho hubiese sido accidental como se creía hasta el lunes, sino que vinculó a las víctimas con un supuesto hecho delictivo. Los testimonios cosechados en el barrio por el Ministerio Público Fiscal en principio no son coincidentes con lo que planteó el imputado.

El sábado a la noche Bravo fue a una fiesta en San Cayetano donde cantó para sus amigos y para los demás invitados. “Chino Majestic”, como se lo conocía en el ambiente musical, se dedicaba al género del hip hop y tenía todo un repertorio de temas en You Tube y otras plataformas digitales. Cerca de las 5 del domingo, Bravo y un amigo salieron a comprar cigarrillos. Según la acusación del auxiliar fiscal Lucas Maggio, cuando los jóvenes regresaban una motocicleta con dos personas les cerró el paso en la esquina de Fleming y Eugenio Méndez. Los jóvenes salieron corriendo, pero Quiroga, que habría tenido una disputa con la familia del sobreviviente, salió de su casa y efectuó un disparo que impactó en la espalda del cantante y le causó la muerte. Horas más tarde la división Homicidios, a cargo de Diego Bernachi, detuvo al enfermero en su vivienda.

“A las 4.30 me despierto con los gritos de mi hijo: ‘¡me quieren robar, me quieren matar!’. Escuché tres detonaciones y salté de la cama. Salí a la reja y vi a un sujeto con un arma en la mano que apuntaba para mi casa y a otro que tenía la mano en la cintura como para sacar otra pistola”, comenzó relatando Quiroga. “Les grité: ‘¡chango, vayan a molestar a otra parte!’, pero no me hicieron caso. Sin darme la espalda, fueron retrocediendo mientras me apuntaban. En un punto me hicieron dos disparos. Yo hice otro al aire para disuadirlos, pero no se fueron. Disparé de nuevo y le pegué a uno. Ahí me asusté, puse llave y me encerré por miedo”, agregó. “No lo hice con mala intención, quise defender a mi hijo. No me considero un loco ni un enfermo. Ellos eran un montón y, además, son personas violentas”, aseguró, y remató diciendo que sufre problemas de salud desde que lo chocó un camión.

Maggio desechó esa versión. “Es necesaria la prisión preventiva, porque los testigos son vecinos y estando en libertad Quiroga podría amedrentarlos. Este crimen fue el desenlace por un conflicto entre las familias Quiroga e Infrán, en la que nada tenía que ver Bravo. Ningún testigo vio salir al acusado para disuadir algo”, subrayó. El juez Diego Lammoglia aceptó el pedido fiscal de la cautelar por 180 días. El defensor Nelson Monasterio ofrecía una libertad bajo caución real.

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