Gabriel Rubinstein: “el Gobierno raspa la olla para hacerse de dólares”

Según el economista, urge un acuerdo con el FMI para encarrilar la economía y, además, que el Gobierno nacional deje de jugar a las internas.

28 Nov 2021 Por Marcelo Aguaysol
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SIN PÉRDIDA DE TIEMPO. Según Rubinstein, el Gobierno debe focalizarse en el plan económico plurianual.

Gabriel Rubinstein no ahorra adjetivos para intentar describir lo que pasa con las reservas internacionales del Banco Central. A fuerza de números, el director Ejecutivo en GRA Consultora, Nº 1 en aciertos proyecciones económicas en la Argentina según el Ranking REM del Banco Central para 2020, sostiene que la situación es crítica y desesperante porque no se vislumbra una salida de corto plazo que le permita a la gestión del presidente Alberto Fernández modificar el rumbo al atesoramiento de dólares, tan importante para que un país sostenga la credibilidad de su economía. En una entrevista concedida a LA GACETA, el economista y ex representante del Banco Central durante la gestión del ministro de Economía Roberto Lavagna señala que todas las medidas que se han adoptado para restringir la salida de divisas no hacen más que demostrar que el Gobierno está raspando la olla.

- ¿Por qué sostiene que el nivel de reservas es más que crítico?

- Sólo basta con observar que los casi U$S 42.000 millones que el Banco Central manifiesta que tiene como reservas no existen en la práctica. Y esto es así porque la mitad de esas reservas corresponde a un papelito, a un contrato firmado con China que se conoce como swap, que no se puede activar en la medida que la Argentina no acuerde con el Fondo Monetario Internacional (FMI). No son dólares. Después están los Derechos Especiales de Giro (DEG) que servirán para pagar un vencimiento al Fondo. Cuando uno resta todo esto, aparecen lo que se denominan reservas líquidas netas y disponibles que hoy son negativas (por unos U$S 1.500 millones y todo apunta a que va a empeorar). Esto quiere decir que no se puede pedir prestado a los encajes bancarios. En la teoría esos encajes constituyen el dinero que son para los depositantes y que no pueden ser usados por el Banco Central. Entonces vemos que la situación es dramática, con un nivel de reservas internacionales que es crítico. Y todo aquel que diga lo contrario, lo hace porque sólo quiere disimular el duro momento que pasa el país.

- El Gobierno nacional ha extendido el cepo al turismo, a los viajes al exterior y ahora obliga a los bancos a vender sus tenencias en dólares, una medida que, según se expresó, arrancará desde este mismo miércoles...

- Con todas estas medidas, el Gobierno nacional está tratando de apelar a herramientas que le permitan, en su lógica, sostener el nivel de reservas y evitar más fuga de divisas. Lo vimos con la prohibición para comprar paquetes turísticos en el exterior y ahora con estas medidas complementarias. Como se dice popularmente, el Gobierno está tratando de hacer lo que puede y eso implica raspar la olla para hacerse de dólares. Están obligados a tomar medidas que luego señalan que serán provisorias para que hayan dólares a cualquier precio y de cualquier manera porque se encuentran frente a una situación por demás complicada. Cada día que pase se irá profundizando el problema y esto, indudablemente, lleva a pensar que urge un acuerdo con el Fondo para retomar un rumbo que cambie el humor del mercado. El Gobierno parece que quiere tomarse más tiempo para el arreglo y, tal parece, que eso y los dólares escasean.

- ¿Esta falta de acuerdo es por las exigencias que impone el FMI o porque la Argentina aún no presenta las condiciones que está dispuesta a cumplir para arreglar?

- Me inclino por decir que la Argentina no ha mostrado las condiciones fundamentales y mínimas para acordar con el organismo desde hace un año y medio o tal vez dos. Pudo haber aprovechado el período en el que el Gobierno arregló con los bonistas para avanzar en un convenio con el Fondo y no lo hizo. Insisto con que el paso del tiempo no le favorece al país y nunca lo hizo. Hoy podríamos tener, por ejemplo, los DEG destinados para fortalecer las reservas del Central y no como ahora que están calzados solo para pagar un vencimiento al FMI. La Argentina se sigue demorando en tomar medidas de fondo y no quiere presentar un verdadero plan económico. El contexto político dentro del oficialismo tampoco es el propicio. No se puede llegar a un acuerdo en la medida que sigan estos tironeos entre el kirchnerismo duro y el peronismo tradicional. Esto empeora las cosas en la medida que no unifiquen el discurso y digan qué quieren hacer realmente.

- El propio jefe de Gabinete, Juan Manzur, ha dicho que van a buscar por todos los medios acordar con el FMI justo cuando se vienen vencimientos que la Argentina debe atender...

- El próximo, el de diciembre, que será de unos U$S 1.800 millones, se pagará con los Derechos Especiales de Giro. Hay que ver cómo hacen para atender el de enero con los bonistas. De todas maneras, el panorama tiende a ser complicado porque no están entrando dólares; sólo salen del país y de allí que el Gobierno ha anunciado la restricción de la venta de pasajes al exterior para no complicar más el uso de reservas y que se vayan los pocos dólares que pueden quedar. De nada sirven las dilaciones políticas. Han dicho que iban a acordar tras las elecciones y deberían dejarse de embromar, ponerse de acuerdo y avanzar con las negociaciones.

- En el medio de toda esta crisis está la sociedad, que no sabe qué sucederá con la economía del país...

- Es obvio que tenga esa sensación porque así es la vida en la Argentina. Todos los países del mundo tienen sus problemas, pero en la Argentina se tornan más especiales porque no se quiere ajustar las cuentas fiscales, pese a que nadie quiere prestarle al país. El Gobierno no entiende o no quiere hacerlo que no puede gestionar nada con tantas contradicciones internas, de aquellos que se muestran con más rupturistas, con ideología cercana a la izquierda bolivariana, respecto de otros que pueden ser calificados como más procapitalistas. No se ponen de acuerdo y dan vueltas y vueltas, mientras la sociedad no sabe qué rumbo tomará, en definitiva, la Argentina.

- ¿Por dónde habría que empezar para encontrar un principio de solución a tantos problemas económicos?

- El plan económico plurianual debe aparecer. El FMI le va a exigir eso al Gobierno argentino. Ese programa debería conducirnos hacia un sendero de mejora fiscal permanente. Pero cerrar las cuentas en orden hasta aquí, hasta tanto alguien nos preste, parece que no tiene consenso; no hay ganas de hacerlo. La Argentina necesita imperiosamente tener superávit fiscal y eso arranca con el equilibrio lo antes posible, con una unificación cambiaria de tal manera de mostrar una macroeconomía ordenada. Después podemos ver y pensar en un crecimiento económico sostenible en el tiempo, las leyes laborales o las reformas impositivas. Aquí lo más importante es buscar la manera de que la economía sea más sólida. Pero en Argentina volvemos al cuento de siempre; se aplican medidas que tienden a la normalidad y luego se rifa todo lo logrado. En 2007 podíamos exhibir tres puntos de superávit fiscal y, cuando Cristina Fernández de Kirchner dejó el Gobierno había un déficit equivalente a cuatro puntos del PBI. Estamos hablando de siete puntos de reversión y no hubo guerras ni pandemia que justifiquen este comportamiento fiscal. Hubo una responsabilidad enorme para generar tanto déficit fiscal. Es verdad que la gente los votó y el kirchnerismo o peronismo tiene adhesión electoral. Debo decir que, a juzgar por los comportamientos fiscales, la Argentina ha votado por la irresponsabilidad y así estamos como estamos. Ojo, no se le puede pedir a la gente que entienda mucho de números fiscales, pero los gobernantes deberían tener una responsabilidad que no la tuvieron hasta ahora.

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