Por un milagro a una argentina, Juan Pablo I será beatificado - LA GACETA Tucumán

Por un milagro a una argentina, Juan Pablo I será beatificado

El anuncio lo hizo el papa Francisco. Albino Luciani reinó como Sumo Pontífice por tan sólo 33 días.

14 Oct 2021
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“EL DE LA SONRISA”. Juan Pablo I es recordado por su semblante alegre.

En 2011, Candela Giarda estaba al borde de la muerte. “No podemos hacer nada más por ella. Se muere esta noche”, fueron las palabras que una médica usó para explicarle a Roxana Sosa, madre de la niña, que el estado de su hija era irreversible. Pero Candela se curó. De milagro.

Esa noche, en la que -según la médica- Candela iba a fallecer, Roxana volvió a la habitación del hospital con el sacerdote José Dabusti. La niña estaba en estado vegetativo. “Cuando se acercó a la cama de Cande, (José) rezó y me indicó que pusiese las manos arriba de ella y se la encomendó al Papa Juan Pablo I”, relató Sosa a Infobae.

A la mañana siguiente, la pequeña empezó a mejorar. Hoy tiene 21 años y vive con completa normalidad, lejos de aquel episodio complicado de salud que casi le arrebata la vida. El diagnóstico llegó años después.

Aunque Candela hoy vive como si nunca hubiese enfermado, aquel 23 de julio de 2011 su estado era crítico, fruto de la encefalopatía inflamatoria aguda severa, enfermedad epiléptica refractaria maligna, y shock séptico. “Para ese entonces estaba al final de su vida -explica Vatican News-; el cuadro clínico era muy grave, caracterizado por numerosas crisis epilépticas diarias y un estado séptico causado por una bronconeumonía”

La información de la sorprendente e inexplicable recuperación de Candela llegó al Vaticano de la propia mano del hermano de Dabusti, que viajó a Roma y le entregó la carta al papa Francisco.

Tiempo después, el Vaticano empezó a estudiar el caso e inició el proceso canónico. Incluso una comisión médica dio sentencia positiva; ayer, el Papa autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos la promulgación del decreto sobre la milagrosa curación de la niña argentina.

Poco, pero eterno

Albino Luciani nació en Italia el 17 de octubre de 1912 y se ordenó sacerdote en 1935. Luego del fallecimiento de Pablo VI, fue elegido Papa el 26 de agosto de 1978. Su pontificado duró nada más que 33 días: falleció repentinamente la noche del 28 de septiembre de 1978.

Sin embargo, Luciani nunca ha sido olvidado y su legado se mantiene vivo en la Iglesia Católica. Durante su corto papado tomó una serie de decisiones que buscaban lograr hacer “más humano” al Papa; de hecho, eligió como lema de su papado la expresión latina “Humilitas” (humildad) y rechazó el uso de la tiara papal durante la ceremonia de entronización.

“En pocas semanas de pontificado, había entrado en el corazón de millones de personas, por su sencillez, su humildad, sus palabras en defensa de los últimos y por su sonrisa evangélica”, explica el sitio oficial de noticias de el Vaticano.

El proceso a la santidad del papa Juan Pablo I fue iniciado por su sucesor Karol Józef Wojtyła (que en honor a su predecesor tomó el nombre de Juan Pablo II) y en 2003 lo declaró “Siervo de Dios”. El proceso fue continuado por su par argentino (Jorge Bergoglio), que lo ascendió a “Venerable”.

Para llegar a la santidad, el estado religioso máximo que puede alcanzar un ser humano, al beato deberán comprobarle al menos un nuevo milagro, realizado luego de su beatificación.

Una muerte misteriosa

Poco antes del amanecer del 29 de septiembre de 1978, Juan Pablo I fue encontrado muerto en su habitación por una religiosa que todas las mañanas le llevaba el café. La causa de muerte confirmada por el Vaticano fue un infarto; no se realizó autopsia.

Lo intempestivo de su muerte abrió la polémica y surgieron infinidad de teorías conspirativas sobre su fallecimiento. Y es que, de hecho, con los años, algunos de los datos que había publicado el Vaticano fueron desmentidos. Por ejemplo, su familia admitió en 1991 que el Papa había fallecido en su escritorio, no en su cama, y también circuló la información de que sí se le habría hecho una autopsia.

Lo cierto es que Juan Pablo I quería continuar con las reformas iniciadas por sus sucesores, como la clarificación de las cuentas vaticanas. Así surgió una de las teorías más difundidas: el asesinato. Investigaciones sostienen que el papa fue envenenado con, por ejemplo, una fuerte dosis de vasodilatador, o un cóctel de valium y cianuro.

Una reciente investigación, plasmada en el libro “Papa Luciani, crónica de una muerte”, concluye que el Papa murió de causas naturales, y lo justifica con pruebas: entre otros datos, testigos aseguraron que la tarde anterior a su muerte, Luciani ya había expresado sentir un fuerte dolor de pecho pero le restó importancia.

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